No podría pensar en mejor tema para escribir este breve post sobre mi amor por la cocina y presentaros mi trabajo en Federica´s Kitchen que el de “Wichcraft” de mi querido Frank Sinatra. Por favor, no sean remilgados y pónganlo a todo volumen.

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Muchas veces a lo largo de mi vida, de mis 37 años, me han preguntado, ¿Fede qué es para ti la cocina? ¿Y desde cuando llevas cocinando?

Bueno, conociendo mi inevitable e implacable capacidad para ser absolutamente y totalmente poco escueta en mis escritos, sabiendo que para hablar de pasión no siempre se pueden utilizar sólo las palabras que son capaces de sonar en mi boca (de hecho es la vía de comunicación que más torpe me hace) y que para esto, esto de hablar de lo que hace que tu vida tenga sentido, y considerando que también debo dejar hablar libremente a mi corazón, un atributo que suele llevar la batuta en casi todas y cada unas de las acciones de mi vida, un músculo que no atiende a la razón y que sigo sin querer dominar (jaja, como si pudiera)… Tendremos que rendirnos y esperar pacientes que pueda sintetizar y en definitiva ir directa al grano… Y advierto que me va a ser muy complicado contarlo todo en tan poco espacio, ya que este no es un post normal, sino más bien un panfleto comunicativo de mi trabajo como cocinera y de cómo podéis apuntaros a mis cursos de cocina, organizar vuestras propias cenas, asistir a una de nuestras cenas clandestinas y Fedes Experiences, ya que muchas veces no queda muy claro…

Bueno, empecemos que ya me estaba enredando:

Descubrí mi amor absoluto por la cocina en Roma (como muchos sabéis soy italiana, nacida y criada por padres italianos) cuando tenía apenas cinco 5 años. En ese momento descubrí que el entrar en una cocina, ver cacerolas colgadas, especieros, palos de madera, puertas de horno y fuegos sin encender, hechizaba completamente mi mente a veces torturada y a veces rebelde, devolviéndome la calma, el amor y la paz que la vida real confundía y disipaba con mi propio respirar. Miraba de puntillas, con los dedos pequeños y regorditos bien prietos sobre la encimera a la que apenas llegaba mi nariz (siempre fui pequeña y menuda) y con los ojos bien asombrados observaba a mi abuela Valeria preparar pasta en casa: Fettuccine Home Made y su maravillosa salsa al Ragú (bolognesa) que hoy en día sigue siendo unos de mis platos favoritos. Ese sencillo olor a harina y huevos, los tomates hirviendo antes de ser pelados y la carne batida a mano… En fin, cierro los ojos y estoy ahí susurrándole a la vida que nunca me apartara de ese lugar y que grabara para siempre en mi memoria ese instante tan largo y despreocupado de felicidad. Mi abuela Valeria, una abuela ama de casa pelirroja y de ojos azules, la cuarta de 8 hermanas pelirrojas y de ojos azules, se levantaba antes del amanecer e iba al mercado de Via Cola di Rienzo a comprar la pizza Bianca, las verduras, la carne, la mozzarella y los suppli en Franchi y volvía a casa antes que nadie hubiera ni siquiera abierto los ojos. Yo me despertaba con el olor de su inigualable Torta, un bizcocho muy sencillo a base de huevos, harina, leche y azúcar que preparaba cada mañana. Con mi pelo revuelto y descalza, en mi pijama e inmersa todavía en la resaca de mis sueños turbulentos, aterrizaba cual una superviviente al lado de las faldas de ese hada que encantaba literalmente mi alma. A esa edad yo no sabía casi nada de la vida, aunque era ya todo un personaje la verdad (adjunto foto para que os hagáis una idea … Esa foto es en la playa y adoraba ese collar…)

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Y pedí, esa Navidad de mis 5 años, un libro de cocina escrito por la mujer de Tio Gilito y editado por Disney. Ese libro, que aún guardo como el mejor tesoro, era perfecto. Salvo por un mínimo detalle: era sobre dulces, y yo en ese momento, no sabía que para mi la cocina dulce sería siempre un reto ya que las medidas, la precisión y el orden no iban absolutamente conmigo. En realidad lo descubrí bastante pronto, algo le hablaba a mis adentros… Pero no me resignaba al fracaso y durante años me dediqué a quemar el horno de mi casa cada domingo por la tarde cuando me envalentonaba y como si no hubiera un mañana, me sentía como el mago Merlín y creaba con mis deditos en forma de varita, formas incomibles e incomestibles de materias dulces. A mi me parecían maravillosas y perfectas (como ese chiste: “Dos hombres caminan por el desierto y uno le dice al otro mientras se agacha a coger una piedra :- ¡Mira, una piedra preciosa!!… Y el otro contesta :- Pero si es solo una piedra-. Y el primero se da la vuelta y convencido y fijando su mirada en los ojos de su amigo le dice : – Sí, pero a mi me gusta y me parece preciosa”) En fin, la vida es tan sencilla como eso y he de confesar que a lo largo de los años fui descubriendo que la cocina salada era lo mío y que no debía frustrarme con mis fracasos endulzados. Aún así con mis 19 años, en la edad en la que salí de mi hogar para viajar y estudiar, no tenía ni la más mínima idea que la cocina podía ser una forma de vida y de subsistencia. Además no era mi momento: a esa edad mi rebeldía estaba en su punto más álgido, quería ser escritora, callejear por NY, descubrir la esencia del Jazz, llorar por desamor, descubrir tanto de mi y del mundo, que la cocina me pareció estar demasiado a mi alcance y fácil (esa pequeña manía de los humanos de querer y desear siempre lo más inalcanzable)… Y repito, nunca imaginé que pudiera ser una forma de vida aquello tan elemental…

Empecé con 5 años y nunca dejé de cocinar, de mirar y de observar. Comencé siendo una gastrónoma empedernida, la poca paga que recibía en mis años en NY la destinaba por completo para ir al mercado o tiendas gourmet de la ciudad, a perderme en pequeños restaurantes de Brooklyn y del Soho que, por entonces, todavía guardaban toda la magia. Además mi años en Italia y el hecho de haber pasado la mitad de mi vida en Francia y con el resto de mi familia (mi padrino, mis tíos y mis primos) viviendo en la Costa Azul, calaron muy hondo en mi memoria y en todos mis sentidos, haciéndome amar con locura y adicción absoluta el producto de la tierra, los pequeños artesanos del placer y los templos escondidos en pueblos del buen paladar. Sencillo: todo del Terroir y Dalla Campagna. El hecho de haber vivido tres meses al año subida a un barco desde los 3 hasta los 16 y haber surcado mares y descubierto los secretos de la madre naturaleza y la magia de los rincones olvidados del mundo, también llenaron mi corazón de una vida que jamás pensé que cabría dentro de mi y que, sobre todo, pudiera hacerme tan feliz y como arte de magia, calmara todos mis temores y mis inseguridades y sacara lo mejor de mi y calmara mi alma por completo haciéndola sonreír.

Fue en París, ya con 22 años y estudiando literatura y arte contemporáneo, cuando me rendí por completo ante que la cocina y estudié en el Cesar Ritz Escoffier. El resto ya es leyenda… Aunque no fue hasta el 3 Federica & Co en Hermosilla cuando empecé a dar cursos de cocina…

Soy una mujer que enloquece yendo al mercado y contándole su vida a su amigo Julián. Derrapo literalmente cuando encuentro cualquier puesto de productores por algún pueblo, me gasto todo mi sueldo en comida y en revistas de cocina, amor y adoro enredarme entre sueños de cocina y recetas mágicas mientras escucho jazz ( Benny Goodman, Charlie Parker, Duke Ellington) y es en los momentos que me siento terriblemente felíz y a gusto con la vida. Enloquezco, de nuevo, descubriendo un nuevo artesano y aprendiendo de la sencillez del buen hacer, me dejo enamorar por una barra con detrás una gran familia (cuantas historias podría escribir sobre mis momentos de barra…) y sobre todo, disfruto terriblemente compartiendo algo tan sencillo como el buen comer. Sin sofisticaciones, ni alter egos, ni egos por supuesto. Con una materia prima de magnífica calidad amada y mimada y no edulcorada ni discapacitada por el consumo sin arbitraje y el afán de enumerar el supuesto éxito.

Mitad de mi dedos redonditos de cocinera bailan al son de los pueblos franceses que han crecido con raíces entre mis huesos. La otra mitad, por supuesto, sienten el hormigueo irrefutable de mi Roma, de mi amada Italia, de sus costas, sus montañas y sus inigualables olores y colores. Por mi sangre corren los sabores del mundo y por mi mente descansa apacible, mi amor por la cocina española.

Para acabar e ir por fin al grano, explicar porqué doy cursos de cocina, porque organizo cenas clandestinas o porque imparto Fede ´s Experiences… No es para seguir las modas, ni para saber hacer de todo, ni para ser alguien especial… No se trata de este tipo de cosas. Estamos hablando de lo que verdad importa dejando un trozo de sonrisa sobre las comisuras de los labios.

Por que cocinar para otros es uno de los oficios más antiguos del mundo. El poder compartir alrededor de una mesa con personas que no conozco recortes profundos y muchas veces inalcanzables de sus corazones y abrir las puertas de mi casa, tal y como lo hago desde que tengo uso de razón… Esto no tiene precio. Y esto lo aprendí de mi madre, una cocinera sin iguales y una mamma italiana al más puro estilo de las películas (con lo bueno y lo malo por supuesto). Abrir las puertas de tu casa, es decir, con los brazos abiertos y toda tu generosidad puesta en el capitán al mando de tu corazón. Y cocinar! No importa la hora, la cantidad de comensales, el momento, el tiempo, no importa si somos demasiados, jóvenes o mayores, ni somos pocos, si las cosas no salen perfectas, si es muy tarde o muy temprano. Abrir mi cocina es el gesto más bonito que puedo imaginar. Y es por esta razón por la que cocino, para ser feliz y hacer felices a mis invitados y dar lo mejor de mi. Y lo llevo haciendo desde que tengo uso de razón y como no voy a aprovechar mi precioso jardín de Federica & Co y compartirlo.

¡Bienvenidos a Federica´s Kitchen y Bon Appetit!!

Los Cursos de cocina de Junio 2015

Nuestros cursos se realizan de 20,30 a 00,30 con productos de nuestra huerta y de pequeños productores. Los menús son elegidos segun la temporada y con lo que la naturaleza nos ofrece.

El precio es de 70 euros por persona y clase

Para inscribirse: kitchen@federicaandco.com

Martes 9 de junio: Especial Italia. Sapore di mare

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Foto: Jamie Oliver

- Suppli de risotto de calamares en su tinta

- Homemade raviolli rellenos de burrata con salsa tomates de la huerta y marisco

- Panacotta fruta de pasión

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Viernes 12 de junio: Organic and healthy summer

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Foto: Whatkatieate

- Smoothie de calabacín, menta y limoncello

- Sopa helada de rúcula y queso del pirineo

- Conos de pasta filo y queso ricotta

- Tarta de yogur

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Miércoles 17 de Junio: Curso para niños de cocina 17,00 horas

Martes 23 de junio: Cocina Provenzal

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Foto: Sweetandsour

- Pissalardiere

- Ensalada de roastbeef con citronella

- Suflé al grand Manier

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Cenas Clandestina by Federica’s Kitchen: “French Riviera”

La fecha elegida es el Jueves 25 de Junio a las 22:00 horas en la calle Hermosilla 26 de Madrid.

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Nuestras cenas clandestinas se celebran en contadas ocasiones al año y el verano es una de ellas. Cocinamos, decoramos y servimos un menú secreto y recibimos como en nuestra casa en un entorno único como es nuestro jardín…

Para esta primera cena del 2015, nos vamos todos a la Cote Azur y a la Riviera Francesa de los años ´60.

Las plazas son limitadsa (máximo 24)  y el precio es de 70 euros por persona.

Para reservas: kitchen@federicaandco.com

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Fede´s Experiences: Sabado 20 de Junio “I Slowliving Retreat by Federica & Co”

El cocinar, como el abrir parte de nuestro corazón así como las puertas de nuestra casa, como soñar o crear magia forman parte del mundo de mi particular Perla Negra… De mi amada Federica & Co. Por esta razón nacieron las Experiences: se trata de la unión de varios talleres que en su conjunto recrean una experiencia única basada en un mismo Leitmotiv y buscamos la colaboración y por consiguiente, la creación de mundos que se enlazan entre ellos, entre varios profesionales como floristas, diseñadores, ilustradores, genios del hand-made y artesanos. Por supuesto no falta un curso de cocina tipo Taller de Federica´s Kitchen en cada ocasión.

Para este Retreat muy especial os llevaremos de la mano y abriremos las puertas del Slowliving & Slowlife de puntillas y sobre volando la vida real cayendo en picado en mundo que habita dentro de nosotros pero muchos hemos olvidado o que hemos dejado de escuchar. Vamos a empezar a diseñarlo… Soñemos pues.

Para más info y detalles: experiences@federicaandco.com

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PD: debo agradecer a las redes y a internet el poder entrar en el mundo de www.localmilkblog.com por ser tan inspirador.

¡¡¡¡¡ENJOY!!!!!!