Escucho a mi querido Mozart: Concierto de Clarinete y orquestra n 1

El mejor regalo de mi querida Anamaria

El mejor regalo de mi querida Anamaria

 

No tengo remedio, el impulso a la recapacitación molecular insistente de mi mente, me ha llevado a corregir, re escribir y en pensar por la noche ya metida en la cama (como un torbellino de angustia.. qué tontería) en este post que lleva aparcado y acabado desde hace un mes y medio en mi mac… Y sin embargo, sigue hablándole a mi torpe y fácilmente corrompible (como puede ser que esta palabra tan útil para el reconocimiento de la especie humana no esté en el diccionario…) espíritu incluso en sueños, mientras cocino, mientras voy todas las mañanas a la tienda en mi escarabajo, mientras trabajo sin parar o mientras estoy despertando… Incluso cuando estoy bajo la ducha e intento olvidarme del mundo!!! Así que aquí estoy de nuevo, volviendo al ruedo, porque si no escribo y no le doy tinta a mis pensamientos, acabaré como un bonito juego de té que nunca usamos (o ese vestido que compramos una talla más pequeño pensando que llegaría el momento de adelgazar y ser capaces de lucirlo)… Aburrido, lleno de polvo y tremendamente frustrado.

Cash

Mientras el mundo sigue, nacen millones de historias nuevas en la red, los blogs siguen su curso casi deshumano y el frenético énfasis de llegar el primero o ser el más original en el día a día de millones de usuarios, yo me quedo por el camino pensando y escribiendo páginas sólo con mi cabeza y viviendo la vida real a un ritmo frenético que me arrastra sin parar hacia un torbellino de sensaciones, momentos únicos y experiencias muy reveladoras (para el día a día… Las confesiones de media noche las dejo para mi misma) que agotan mi cuerpo y dejan sin gasolina hasta el espíritu más salvaje ( y reviso con la mirada alucinada y en pocos minuto, los atisbos y noticias de la redes, cuando soy fan absoluta del papel escrito y la prensa etiquetada por tinta imprenta… Y madre mia! Hoy en día todo el mundo cocina, todo el mundo monta un restaurante, todo el mundo sabe decorar, fotografiar, amar a los perros, estar a la última, escribir un blog, ser un It Girl o It Man – Alguien que no conozco personalmente pero que me concedió la gracia de la vida, por segunda vez, se revolvería de pensar en estos nuevos adjetivos para sus pequeños y torpes seres humanos)

Y pienso: -Voz en of: Chica sentada en un salón con chimenea- : “ Y yo que no soy capaz ni de escribir un sencillo blog como se debe. Ni de ser constante! Estoy y soy completamente out! Mientras el plagio devora el mundo! Jajaja!”- Chica sonríe hacia sus adentros.

foodorganicmarketSonrío mientras me tiran los hermosos 7 puntos de la cara que las manos delicadas de mi suegro extrajeron de mi moflete la semana pasada, (con sumo arte y Diana Krall sonando bien alto en su quirófano para distraerme) quitándome lo que iba a ser una mancha con textura nada recomendable (y con mis antecedentes dentro del mundo cancerígeno y del melanoma- abuso total del pánico y la catástrofe). Situación que, agonizadamente,  me dejó literalmente bajo shock durante horas  e incluso durante días. Si, mucho miedo. No escribo palabrotas porque no suenan bien ni siquiera por escrito cuando no las oyes en alto, pero el miedo profundo a la supervivencia se hace tan agudo como la trompeta de John Coltrane en una de sus mejores Jazz Sessions. Mi suegri me cogió de la mano tan fuerte que dolía, y no sabía si era el miedo y su amor profundo lo que me apretaba, o su mano como la de una madre agarrando la mia. El sentirse reconfortado y apretado fuerte mientras sufres, no tiene manera de agradecerse con objetos o limosnas materiales. Sólo con más amor y e infinito agradecimiento.

Cuando te pasan cosas de este tipo. Es decir, cuando la vida te pone contra el muro de las lamentaciones reales, te susurra que tus andaduras diarias pueden o podrían descervigarse y al final, perder todo el sentido de los acontecimientos diarios… Cuando ocurre, aunque sea por unos minutos o por unos días, todo se da la vuelta y la palabra tiempo, es más imperante que la llamada del banco pidiendo dinero o la catástrofe más delirante en nuestra vida, cuando ocurre… Bien, es como si todo el mundo se parara; como si el latido de tu corazón sólo siguiera una única música y tus pensamientos solo fueran capaces de reconocer una sola vía de reconocimiento: A las trincheras. A las trincheras. Con helmet, pistola de agua y equipo de combate casero incluido. (os acordais de esa película encantadora de Meg Ryan y Tom Hanks que dirigió la incomparable e inimitable Nora Ephorn? Post Sleepless in Seatlle…). Ya escribiré un post único sobre Miss Ephron.

La semana pasó pues, con algún que otro ataque de nervios y altibajo emocional digno de una persona muerta de miedo. Pero al final, la vida, siempre te pone a prueba y te recuerda que el eje del mundo y de las cosas que importan nunca debe de cambiar ni de mantener sus coordenadas. Y eso es básicamente lo que me pasó. La fuerza de la gravedad y el andamiento de mis últimos meses y días iban estrictamente inversamente proporcionales a la única crítica de la razón Pura de la vida: ¿Dónde se ha ido mi plan? y a voces como en una manifestación : ¿Cómo había podido escribir un post tan superficial y sin emoción?? ¿Como me habia dejado llevar asi por el rio fácil de la tinta sin sentido? Así que, por un lado, borron y vuelta a empezar. Y por otro lado, vuelta a empezar también. Dicen que rectificar es de sabios, aunque creo que sacar la pata del fango es la última de las oportunidades que tenemos para hacer las cosas bien, y para qué estamos aquí si no es así? Y cómo iba a publicar un post sobre básicamente nada? Si, nada. Nada que vibrara, nada que palpitara. Solo versos de queja, de lamentaciones estúpidas y quizá, poca inspiración. Por esta razón, esta larga enferma espera y repetición en mi cabeza. Si, tardo meses en sentarme a escribir y tener la suficiente serenidad para retocar los errores, borrarlo todo y volver a empezar. Lo que faltaba para que entre post y post hayan pasado 3 meses.

comida

De repente, miro por la ventana y la suave brisa rellena mis pulmones; llega una imagen a mi mente real y con olor a gasolina sin plomo que se escurre en cada curva; es un coche blanco, del 1964, con unos extraños números en su lomo y unas rayas azules y rojas.. Es Herbie. Mi coche. Y sonrio. Hace unos días un niño de 5 años, vecino de enfrente de mi nueva casa, dejó timidamente una nota en el parabrisas: una declaración de amor sin iguales y un dibujo de museo. Lo llevo conmigo a todas partes. Al igual que la visión de todos los que a diario me sonríen cuando me ven con mi coche atravesar Madrid en compañía de los chicos. Fotos, sonrisas, muchas sonrisas y muchos niños, las sonrisas más únicas, indicando con sus pequeños dedos al velocípedo y bólido que transporta mi corazón allá donde quiera ir. Mágico. Eso sí, debería de hacer un fanclub solo de Herbie y retar a todos los que hacen fotos a diario a publicar sus pequeñas ilusiones e historias con Herbie. Y luego dicen que el País de Nunca Jamás no existe, que los niños perdidos tampoco y que Peter Pan, ya creció… Qué sabrán esos…

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Pienso en el tiempo que ha pasado desde que descubrí bajo la lluvia insistente de NY de Octubre, paseando por ese Village del 1999 unos intesisimos 17años atrás… En una mesa llena fotocopias de guiones de famosas películas con tapas de colores bastante decadentes… El mágico trabajo de Isabel Coixet y su “Cosas que nunca te dije”… Entonces,  le hablas al tiempo, complejo y lleno de desafinados acordes, y parece que no te das cuenta hasta que caes en picado en tus recuerdos mejor escondidos. De repente eres capaz de saber y reconocer y entender que tienes amigos desde hace 20 años, o que hace 20 años estabas en algún otro lugar del mundo y recuerdas cuando tus padres hablaban de esa manera, de sus últimos veinte años y parecía una cifra inalcanzable e improbable: es pues, cuando la palabra tiempo y los años se abren ante ti como una cortina que nunca te habías planteado apartar de tu camino y que los años pasan sobre tu piel (diablos! Ayer por la noche cuando caí rendida . Paseaba con mis 19 años y completamente sumergida, por entonces, en un papel maravilloso y de fascinación compensada con vivencias perturbadoras de choque, con mi chaqueta militar recién comprada por 15 dolares en el mercado de la 27th con la 6th Ave y mi pelo corto, fruto de un gran error.. En ese momento escribía mi primera novela y estaba viviendo cual nómada el alboroto que el descubrimiento de grandes hitos de la literatura, el arte, el cine o la música, nutría a una velocidad mareante mi todavía pulcra y sencilla alma, mente y corazón. Ahora sonrío recordando como era en aquella época y cuantas carreras de montaña rusa han recorrido mis finos huesos a lo largo de los años. Y me fascina como puedo seguir sintiendo como cada partícula de mi cuerpo se remueve al recordar como se moldeaba mi sedienta mente al son de mis descubrimientos (nada que otros no hubieran descubierto antes por supuesto) cuando sólo pensaba en vivir, respirar y sentir lo que inspiraba mis horas: Manhattan, los años 30, Mr. Bechet, la revista Life, Hermann Hesse, El Whitney museum, Woody Allen, George Gershwim, Pollock y mi amado Rothko, Little Italy .. mágico… el jazz, los maravillosos clubs clandestinos de Harlem, mi lugar favorito en el mundo urbano: el bar del Hotel Carlyle en el Upper east side, la lluvia tenue, el puente de Brooklyn, Peggy Guggenheim, Miss Powell and Miss Parker… Y sentarme durante horas delante de mi primer ordenador portátil y escribir sin parar una historia que salía como preso de guerra al sentirse liberado y con vida. Fue una etapa de mi vida sin iguales, y como hoy, con pocos euros en el bolsillo pero terriblemente felíz.

flores

Hace ya 17 años año de aquello, y así me siento cada vez que de nuevo, hundo mi espalda en una silla, suelo, cama, asiento y levanto la tapa de mi Macbook-Air.

Este acto tan sencillo de abrir y teclear, se ha repetido en la vida real de mis últimos 3 meses en diferentes ocasiones: en la butaca de nuestra casa del norte (entonces demasiado cansada todavía del verano intentando desconectar durante las dos semanas de vacaciones); la silla blanca de la cafetería del hospital oncológico donde ingresé a mi madre (demasiado triste para escribir sobre temas fútiles y agotada para tomarme con humor la escritura); el suelo entre cajas de al fin, nuestro nuevo hogar, tras andar como vagabundos con Cash y Dumas durmiendo en casa de amigos (falta de relajación y concentración no aptos para escribir); la habitación de hotel del sur de Francia donde hemos dormido tras viajar con nuestro camión rebuscando entre mercados profesionales esos tesoros que luego adoro vender en nuestra tienda (demasiado cansada de nuevo, mi marido con gripe infernal, excusas sobre necesidad de inspiración) o entre el alboroto de la tienda donde todo camina a un ritmo estrepitoso y casi mareante, mientras busco desesperadamente terminar el BP de Federica & Co y encontrar así financiación para nuestro sueño muriendo en el intento (sigo agotada pues, no soy práctica en el mundo de las presentaciones de empresa, intento aguzar el ingenio y qué decir que llevo luchando desde hace algunas veces, demasiado tiempo sin descanso…)

Por lo tanto y como siempre, lugares y momentos que podrían haber captado mi atención y desconectarme cual  del mundanal ruido diario, se han dispersado en el aire dejando un aroma de insatisfacción y remordimiento que no me llevan más que a la encrucijada despierta que susurra a la leyes de la imaginación y me devuelve como el dolor de muelas, a la vida real. ¿Qué pasa con mi plan? Es que nada va a cambiar? El sonido del tic tac de mi dead-line también asoma cada mañana como todas las incongruencias y tormentas del mundo en el que vivimos (y yo me permito el lujo decir que hay días en los que tiro la toalla y lo paso mal… Y luego lees el periódico o sintonizas la radio, y te arrastra al drama todo lo que ocurre en el mundo mientras nosotros solo pensamos en nuestro micro mundo y en nuestra vida personal…)

fede_desembalajesTras entonces, casi tres meses seguidos sin descanso ni fines de semana, calamidades varias y estrés casi descompuesto, me encuentro aquí con el ordenador abierto, rodeada de calma, olor a campo, hierba fresca alta y verde, vacas, piedra antiguísima y esta gripe incesante que no me abandona cual una mala amistad por todo el paracetamol que tome… y una película que no me atrevo a confesar que vuelvo a ver cada vez que estoy enferma o bien alocadamente desinflada, como ahora. Aunque suelo inflarme de nuevo muy rápido como las claras a base de una mano energética. Los chicos, Cash y Dumas, están tumbados a mi lado encantados de esta calma regalada y traída del brazo, tras un huida enfermiza de Madrid. Sabíais que acariciar a un perro es desestresante? A  mí me funciona la verdad, me basta tenerlos a mi lado y acariciar sus peludas y suaves tripas, y siento como si el mundo se parara y ellos, en su silencio maravilloso entendieran que ese momento sólo nosotros entendemos y sentimos el aroma de la vida.

Estoy harta de mis quejas, tengo que renovarme o morirme. Sonreir o acabar con todo, disfrutar o perderlo todo y quedarme dormida.

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Esta mañana, cuando estaba a punto de darle ok y carpetazo a este post… (de vuelta, sentada en mi nueva mesa de oficina casera, entre recortes de cocina, los planos de un nuevo proyecto, los apuntes para seguir atendiendo a mi madre, muchos emails y el sonido de alguien que toca el piano cerca de mi ventana) me he metido en la red social de las mañanas donde todos colgamos nuestros pormenores en paños mayores, he caído en el post de una aventurera de jabones y detalles deliciosos de Segovia  (www.oliviasoapblog.blogspot.com.es ) y aunque nunca tengo tiempo de leer o disfrutar de un post ajeno, he parado las agujas del reloj y el tiempo, la tierra ha dejado de latir y he leído paso a paso las normas para una supervivencia real cuando emprendes en este país… Y es sencillamente, pluscuamperfecta. De hecho, me encantaría dedicar solo un post a “Sueña con tu negocio y vende tu alma al diablo para emprender, y no tires la toalla, aunque todos te digan a tu alrededor que lo hagas…” Federica & Co pasa por una tormenta, hace mucho tiempo, ahora estamos en plena batalla naval contra las fragatas imperialistas, pero seguimos navegando y a flote, que no es poco… Llevo siendo Capitán Garfio desde hace 12 años y siempre hemos seguido con las banderas agujereadas  y las velas rotas, mástiles indecentes, cubiertas troceadas y anclas desbocadas, siempre a flote. Y aquí seguimos, por supuesto, aunque las voces de los desconocidos digan que tenemos deudas (por supuesto), que estamos a punto de cerrar o que estamos locos por seguir adelante… Somos las personas más afortunadas del mundo por tener el tesoro más preciado que se pueda conseguir: vivir un sueño y sentir la magia cada día que nos levantamos. Y esto nos da la fuerza, el seguir soñando con los ojos abiertos, para atravesar mares, montes, cielos y surcar los océanos sólo rozando la vida con las yemas de nuestros dedos.

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¿Y qué pasa con mi Plan? Pues como todo lo que me propongo para mi propia egoísta y desesperada felicidad, parece que está destinado a lidiar con una lenta  e insidiosa metamorfosis continua. Y la palabra insidiosa o aprisiona, le duele a mi corazón como a Verlaine la lluvia. Mi plan consistía en cambiar de vida, en dejar atrás la locura, el estrés, la ciudad, la malicia, la distracción por la obligación las copias y plagios, la falta de aire, y hacer por fin lo que me gusta. Pero… ¿Qué es lo que me gusta?… Bueno, eso es algo que mi cabeza guardaba como anillos  con candado en lado imposible del raciocinio desde los 15 años… Se supone que sabía, hace apenas un post (y sí, hace demasiado tiempo de ello), lo que no quería… Pero y qué pasa si lo que no quiero se entremezcla íntimamente con lo que me gusta, como una relación de amor al puro estilo Austen, como si el infierno y el paraíso estuvieran unidos sin poder separarse jamás. (¿Entonces es como saber que el lado oscuro y el lado de la fuerza conviven bailando un Waltz??)

A veces lloro y siento que el universo paralelo se derrumba tras perder las ilusiones debajo de mis pies blancos y pequeños cuando siento que lo puedo perder todo… Es sencillamente por la pérdida o porque no puedo vivir sin eso? En todos los casos, soy de esos seres humanos que vive al extremo y sobre la punta de Iceberg bailando El lago de los Cisnes: y si pierdo la cordura detrás de ese loco jardín, es porque no puedo vivir sin él… Ok, ya está. Está claro, mi corazón asiente y vibra, como cuando te enamoras. Quizás enamoro cada vez que entro por la calle Hermosilla. No quiero cambiar de vida y abandonar entonces, ¡quiero que eso funcione! Necesito que me duelan los huesos en mi soledad, y dentro de seis meses cuando llegue el 23 de febrero, la fecha clave, y haya perdido la cabeza completamente y haya huido al terreno de los cansados, recordar que si no duele, no sabe.

kinfolktable

Quiero escribir mi libro de cocina la verdad y dedicarme a cocinar, es lo que más me gusta del mundo, lo que llena mi espíritu y lo que me envuelve en un mundo de ensueño y relaja mi alma hasta que sonrió y caigo directa en los brazos de la plenitud. Quiero escribir, tener tiempo para pasear y perderme como antes en bares y esquinas olvidadas, sentándome indiscretamente con la pluma abierta sobre el papel y vigilando la vida de los demás, transformarla con mis manos y atando como un árbol genealógico, líneas sutiles historias olvidadas. Quiero el tiempo para escribir este blog, para inventar, disfrutar, experimentar y soñar con los ojos abiertos. Leer, escuchar, ver, oler. ¿Pero acaso eso no es la vida misma? …. Y no hacerlo enganchada a un Smartphone que toma su desayuno sobre mis hombros y me pone el pijama.

Voz en off: – Chica de unos 17 años sentada en el suelo de una habitacion todavia con apariencia infantil -

“¿Qué qué quiero ser? qué clase de pregunta es esa? Pues bien, quiero ser exploradora, oceanógrafa, bióloga, veterinaria, doctora por Harvard en Literatura del siglo XIX y XX, pasar un año en Oxford estudiando historia medioeval, ser editora para jóvenes escritores, ser cocinera y tener un Bistrot, vivir en una granja en áfrica y tener mi pequeño camp donde conocer a visitantes de todo el mundo, viajar por Canadá en caravana y vivir en San Francisco teniendo mi propio viñedo. Dar clases de cerámica, bailar Ballet y aprender a tocar el piano. Ser una activista contra el calentamiento global y el desastre natural por mano del hombre. Por supuesto quiero criar perros, tener una huerta, viajar por Inglaterra y perderme en sus pueblos, escribir una gran novela y un buen guión, ser fotógrafa, ser contadora de cuentos…Viajar, viajar y viajar. Dejarlo todo, volver a Botswana y ayudar al dolor humano. Y sobre todo, ser madre. De una familia enorme”

lucesAsí soy, entonces, una adolescente en el cuerpo de una mujer de 35 años que todavía no sabe lo que quiere, que vive en un mundo infantil y responde a una vida en la que lo tiene todo, con pataletas y desorden voluntario de kamikaze crónico contra la satisfacción obligada. Una insensata soñadora e ilusionista, sin capacidad para adorar el camino por el que paso día a día. Esto debe cambiar. Urgentemente.

A estas alturas, posiblemente me embarque en una nueva aventura maravillosa, de horas sin dormir, trabajo incesante e incapacidad absoluta de dar prioridad a lo que realmente vale la pena. Más estrés, más desasosiego.

Más sueños, más dedos que tocan proyectos que nunca había pensado pudieran caer como meteoritos sobre la delgada vía de comercio fenicia sobre la que vuelo. Y pienso, pero qué suerte tengo. Miro a los chicos, miro a mi alrededor, escucho a Mozart, retumban las campanas de la Colegiata de Santillana del Mar y huele a mar, a verde y a vacas. Pronto cerraré el ordenador y prepararé la cena para mi pequeña familia: Jaime, Cash y Dumas y seguramente tendré la suerte de leer a la luz de las velas, Brooklin Folies mientras termino de disfrutar de Camins del Priorat y me quede dormida rodeada de una fresco abrumador. Mañana a las 7 estaremos en pie para volver a la guerra, cargada de Paracetamol (cómo puede ser que todo el mundo tenga gripe y durante semanas?) y la cabeza a estallar de ideas, trabajo y locura diaria. Qué suerte tengo.

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El plan? Por ahora seguir luchando. Seguir, seguir y seguir. Sin rechistar, sin quejarme (eso lo veo más complicado) y sonriendo (eso va a ser mi gran triunfo), sonriendo mucho más esa es la clave y la olvido siempre. Ponerme a régimen, de una vez por todas. Mañana, seriamente. Ser más cariñosa con mi marido. Tomarme las horas del día como son: horas con limitaciones. Hacer deporte, sin mareos y sin luchas en contra del conformismo físico. Escribir dos Post nuevos para el blog, urgente. Preparar dos recetas nuevas, el jueves por la noche y el sabado por la noche. Leer más. Pasear tres horas un día por Madrid y perderme. Bueno… No puedo ser tan exigente, debo complementarlo con mi sufrida Federica & Co y las 10 horas al día que me exprime.

¿Por cierto, porqué hay gente tan extraña por el universo virtual? Comentadores, críticos, personajes llenos de amargura y desquiciados nocturnos? Qué pena ver como seres humanos que seguramente tengan una belleza interior sin igual, tengan acceso a sus demonios anímicos y los suelten cual caníbales por ese mundo ficticio del surf internauta gratuito. Yo no les hago mucho caso, pero la crueldad y el resentimiento de algunas personas me deja sin palabras.

tienda

No podían faltar mis recomendaciones, como siempre (¡y llegan cuando la película ya termina con un final feliz… Por supuesto!!)

-       ¿Conocéis el blog “YOMEMIMO”? una queridísima amiga comenzó este proyecto hace un tiempo y yo me apunto mañana mismo a todos y cada uno de sus consejos www.yomemimoblog.com

-        Nuestro encendido de Navidad este jueves día 14 de Noviembre

-        Nuestra segunda cena clandestina “Le Relais de L entrecote” en Federica & Co este viernes 15 por la noche…

-       Planet Palmer!! www.planetpalmerproject.com magnífica marca de Isa y Brianda!!!

-       Uno de mis lugares favoritos para comida Eco en Madrid, la Magdalena de Proust www.lamagdalenadeproust.com

-       La Película “Cosas que Nunca te dije” de Isabel Coixet.

-       Volver a ver la película “Juno” y “Paris je T aime”

-       El foie al Sauternes de Cristina Oria www.cristinaoria.com

-       La revista online Muud. www.muudmag.com viva los nuevos talentos!

-       El hotel Duc de Saint Simon en París. Sin palabras!! www.hotelducdesaintsimon.com

-       La marca de ropa de niños Tocoto Vintage www.tocotovintage.com, sencillamente sublime

-       Leer la autobiografía de Groucho Marx : “Groucho y yo”

-       Mi Woody Allen y su “Stardust Memories” : todas sus clásicas idiosincrasias en una de sus obras más ligeras

-       La tienda-concept store online Bodie & Fou www.bodieandfou.com

-       El blog de Food Photography  White on Rice Couple www.whiteonricecouple.com

-       La Huerta de los Zagales: verdura eco a domicilio www.facebook.com/pages/La-Huerta-de-los-Zagales/115038621965530

 

Enjoy!!!! y sobre todo!!! ser muy felices!!!!!!