Voy a escribir a corazon abierto, asi que no se me ocurre mejor manera de hacerlo que escuchando a todo volumen la nabda sonora de ese peliculon llamado “The Broken circle of breaking dawn”. Gran amante del Bluegrass, no podria tener mejor inspiración electrizando mis dedos.

(Todas las fotos son la de magnifica Monica Bedemar www.monicabedmar.com)

Siempre he tenido una imaginación desbordada, tanto y tan profunda, que a veces, desde que era muy pequeña, me costaba aterrizar en la vida real sin sentirme como un alguien que no partencia a la vida que me había tocado vivir. Era imposible no sentirse herido por la realidad, que estaba muy lejos de parecerse a lo que mi mente, mi cabeza y mi corazón eran capaz de crear e imaginar, y llegar así a sentir fuertemente, casi sofocantemente, que ese particular mundo escondido en lo alto y el cualquier parte ensoñadora, era mi única realidad. La vuelta al mundo de los demás, al cotidiano de la carne y hueso, era un procedimiento traumático. La música… Ay la música, que efecto tan extraño tiene en mi mente y en mis emociones: me arranca de cualquier realidad y me levanta flotando y volando muy, muy lejos. Algo explota dentro de mi y se apodera de mi mente, mis recuerdos, mis venas, y me catapulta sin pestañear a mi vida paralela, a mi verdadero hogar. Dicen que el mundo se creó debido a una vibración y que ésta, es el origen del movimiento de los átomos. La música celestina que mueve el universo. La voz de la tierra susurrando en nuestros imperfectos cuerpos, las palabras que oímos en el momento de la creación.

IMG_6598

Las películas, los libros, un cuadro… Solo alimentaban en mis largas, interminables tardes pasadas escondida y a solas en mi propio universo, sensaciones, sentimientos y vivencias a las que solo yo tenia acceso. Era magia. El mundo podía estar inflamado que en mi particular universo, nada de lo que la mente inteligible y respetada podría haber augurado, tenia habida ni la mínima oportunidad de entender ni entrar. Era mi refugio más preciado.

Hacia mucho tiempo que había olvidado y perdido esa peculiar manera de viajar a mi propio mundo, hacia años que algo, un sonido, una letra o una frase no centellaban en mi cabeza excavando poco a poco un agujero en el sistema simpático de la corteza diaria, creando un túnel personal hacia un mundo imaginario. ¿Imaginario? A veces era tan real que solo conseguía ser feliz y percibir que estaba verdaderamente viva, cuando tomaba un billete de ida sin retorno y me evadía de todo y de todos. En realidad mi aspecto no mutaba ni parecía diferente, pero dentro de mi, bajo la coraza de la típica metamorfosis exterior de semblante humano, todo un torbellino de sensaciones y viajes danzaban libremente.

Todo esto, por supuesto, no ayudaba a que no me sintiera como un bicho raro, alguien que debía de haber nacido en un algún otro lugar y que obviamente, había sido puesta por error en el centro de su vida real. Siempre me he sentido extraña, muy muy extraña. Rara. Terriblemente diferente. Ahora, que los años han pasado, sonrío con una mirada picara y casi malévola. Pero años atrás, no reía tanto.

Ahora ese extraño y poderoso don, porque con los años uno aprende a amar sus idiosincrasias y extravagancias, ha vuelto. Primero, silencioso, como intentando colarse por alguna ranura… Y luego, mas vivaz y tenaz que nunca, volviéndose a instaurarse sentado en mi hombro derecho, decidido a no irse. Y abrí la puerta, de nuevo y no sin miedo, hace ya 24 días, el día que llegue a Cantabria para por fin quedarme y comenzar una nueva vida en el campo, cerca del mar, con olor a chimenea, bosque, a musgo agarrado a las piedras, a leña. Con olor a sal y a amaneceres silenciosos. Una vida sin un plan en concreto y arrancada al mundanal ruido de la acera de la ciudad. Un cambio radical, una elección que llevaba colándose dentro de mi corazón y goteando desde hacia demasiado tiempo, y que un dia llego para quedarse sin aceptar una negativa como respuesta. Asi soy yo también, imprevisible, lunática, aventurera en cuanto a mi alma y ama de la improvisación, navegante pirata de mil océanos, con la piel curtida por la sal y el alma cubierta de agua: nunca he aceptado un no por respuesta y me encapricho de los retos mas complicados.

Levanto la vista y acabamos de atravesar la parte mas bonita del camino que lleva de Madrid hasta Torrelavega, la ciudad cantabra que más cerca se encuentra de mi nuevo hogar en un pueblo llamado Santillana del Mar. Santillana es un pueblo de piedra, medioeval y que parece haberle robado el tiempo al mismo atardecer.

IMG_6599

Lo que veo a través de los cristales del tren que comunica mi pueblo con Madrid tres veces al dia, todos los dias de la semana, es un bosque frondoso y verde, que se pierde en las laderas de varios montes altísimos, que se deja acompañar por un río transparente y ruge entre las piedras y consiente que los humanos, esto seres tan imperfectos, habiten sus prados con bonitas casa de piedra sencillas de las que de casi todas, sale una estela de humo de chimenea. Aquí todo es húmedo y verde, como en un sueño. Aquí es donde las montañas dejan paso a la llanura para abrazarse al mar infinito cantabro y por esta razón, será, que la luz penetra de una manera casi mística levantando del alma el polvo y las maletas del desasosiego, y dejándola danzar libremente al son de una melodía aun no escrita por el hombre.

Perseguir tus sueños y hacerlos realidad, tiene un coste. Y la libertad tambien, aunque en esta ocasión el precio a pagar, todavía no se ha hecho latente. No recuerdo exactamente hace cuantos años apareció y amaneció sobre mi cabeza y planeo sobre mi alma la necesidad de dejarlo todo y cambiar de vida, dando un portazo a mi vida organizada y preestablecida, girandole la cabeza a la estabilidad y a lo convencional. Creo que desde siempre supe que no llevaría una vida normal, o al menos, de esas vidas normales a las que estamos acostumbrados los hombres y que necesitamos algunos de ellos. Una extra afición. Quiza siempre supe que antepondría mis sueños y lo que mi corazón gritara y demandara, ante cualquier norma, regla, regalo de seguridad y exigencia de guion de serie de tercera. Y seguramente, siempre supe que en el momento de la asfixia, saldría volando lo mas alto que supiera y no miraría atrás.

IMG_6600

He sido nómada desde que tengo uso de razón, desde que hace 37 años mi madre me tuvo y me subió a un avión con apenas algunas semanas. Desde entonces el tiempo máximo que había pertenecido en un mismo lugar, habian sido 4 o 5 años. Luego llego Madrid y aquí mis raices se extendieron. En realidad tras el largo sufrimiento que supuso ser una inadaptada y una extraña, el largo proceso de asimilar los dolores de cada uno y las heridas mas profundas, sencillamente di por terminada una lucha que no conseguñia distinguirse o hacerse demasiado fuerte, en comparacion a la extensa e incurada fila de sombras que se acumulaban sobre mi pecho y mi día a día. Aún así tras volver de Botswana, siempre habia sabido que mi lugar, un lugar que vivía en mi imaginación y que era perfecto para una chica rara como yo, estaba muy lejos de lo que me había tocado por lotería hereditaria. Pero como con otras muchas cosas, acallé los gritos de mi corazon sentenciandolo y etiquetandolo de enfermo. Fue una época de duras decisiones, como la de sobrevivir no obstante todo, y poco a poco, dia a dia, momento tras momento, el rugido del oso que vivia dentro de mi se fue aplacando hasta quedar casi completamente muda. La extraña que habia en mi se habia adormecido y habia acatado las leyes del asfalto y de los zapatos bien atados. En realidad cuando te convences a ti misma y te repites como un mantra que las voces que oyes en tu interior son el fruto de una imaginacion desbordada y de una ensoñacion inmadura e infantil, al final, desprovistos de ninguna arma para luchar, nuestro sueños van apagandose como las luces agotadas de unas velas bajo la lluvia. Uno de los peores dramas que un ser humano puede vivir es el de perder la inocencia y la capacidad para soñar y con esto, creer que todo es posible. Que no obstante todo, sigue existiendo un lugar en nuestro interior que sigue iluminandose cada vez que lo necesitamos.

150929_Federica&Co_Cierre Madrid_060

Creo que he contado ya en diferentes ocasiones que todo esto comenzó (aunque en el fondo siempre hubiera estado ahí), una tarde de febrero de lluvia sentada en la consulta del que en ese momento era mi terapeuta (hoy ya no es el mismo, pero para DOC necesitaría un post entero), creo que era hace tres años y medio, no estoy segura. Esa fue la primera vez que dije en alto que quería cambiar de vida, que a parte de la infelicidad que sentía por mis propios demonios, debía de luchar y conseguir a toda costa romper las cadenas y las camisas de fuerza que me habían atrapado el cuerpo sin dejarme mover. Ya no podía bailar con los brazos abiertos ni girar sobre mis pies revolviendo mis pensamientos y aterrizando sobre nuevos sueños. Había dejado de sentirlos, mis propios sueños. Cuando dices algo en alto y tu propia consciencia escucha la voz de la realidad, parece que las cosas son más reales que cuando revoltean por nuestro interior.

Perder los sueños imagino que debe de ser de las peores cosas que le puedan pasar a uno.

Los míos, que son muchos, de diferente tamaño, origen, consistencia y color son los que a lo largo de mi vida han conseguido que aun mordiendo el polvo con los dientes y la nariz sangrante y el alma amoratada, siguiera adelante. Siempre adelante. Ese particular mundo lleno de fantasía y de emoción pura que vive en mi y que escribe una liturgia casi mística con mis sueños, hizo que hace ya 8 años luchara por mi vida como nunca lo había hecho antes y nunca mirara atrás venciendo todas las estadísticas y los cuadros médicos de la ciencia humana. Pura Vida.

IMG_6597

Dejarlo todo, cerrar las puertas, aventurarse a lo desconocido y no tener panico y miedo absoluto, son parte del juego de la aventura, un juego que esta vez solo tiene un ganador y que hace aflorar el coraje de lugares que yo ni siquiera conocía. Dejar atrás 24 años de vida preestablecida, dejar un mundo identificado y organizado, cerrar sin mirar atrás y caminar hacia delante como si el pasado ya no existiera, requiere de una alta dosis de fe en uno mismo y en la voz que nos lleva por dentro y donde el corazón nos susurre. Fe en que estamos haciendo lo correcto sin saber aun que estamos haciendo, fe infinita en que sabremos salir adelante estemos donde estemos, fe en que no nos derrumbaremos y que no sentiremos frio cuando lo desconocido llame a nuestra puerta, fe en no tener miedo a cometer mil y un errores, fe en la vida misma, fe en nuestro corazón, fe en nuestros sueños, esos mismos que casi desaparecen bajo las cenizas del desasosiego y de la costumbre, fe en nosotros mismos y en que no nos derrumbaremos, fe en que en algun lugar del mundo, en especial, dentro de nosotros, esta escrito el camino hacia la felicidad.

Quizá lo más duro fuese recoger mi Perla Negra, meterla en una maleta y llevarla conmigo siguiendo mi corazón. Mi amadisima Perla Negra, mi Federica & Co, que difícilmente se distingue ya de mi propio yo, y que quizá nunca lo hizo. De hecho se separo de mi desde su nacimiento. Lo que para algunos es un mero negocio o una manera de hacer un trabajo, en realidad es, para mi, la continuación de una parte muy personal e intima llamada realidad que se convierte en un lugar de carne y hueso suspirando por mis pensamientos mas conscientes. Es el resultado más pragmático de mi propio mundo interior, el lado humanizado de mis sueños, el lado carnal de ese mundo extraño e imaginario que habita en mi. Dias y noches, momentos de lluvia y sol, momentos de lagrimas y momentos de sonrisas infinitas han hecho de mi particular Perla Negra, el lugar donde descansar y dejar bailar al son de las notas del dia a dia y de la necesidad de comer, todas mis fantasías. El lugar donde dejar gritar mi ego, donde dejar caer todas mis frustraciones, el lugar donde envolver con algodones de terciopelo todas mis inseguridades, el lugar donde crecer.

Seguramente nunca debimos crear ese jardín, seguramente desde un principio fuese una idea equivocada y una idea desastrosa. Y de hecho fueron muchos, muchísimos, los consejos por anticipado, las advertencias, las visiones reales y profesionales, las criticas analógicas y absolutamente reales y sensatas de un negocio como ese, capitaneado por alguien como yo y en un lugar como ese. Siempre he hecho oídos sordos a las normas, a lo que la sociedad se esperaba y por supuesto, he apaleado el sentido común y he saltado brutalmente sobre la sensatez. Y la verdad, no puedo evitar esbozar una gran sonrisa abierta y maliciosa, porque aun todos los advirtieran y lo vieran, aunque todos lanzaran sus brazos abiertamente para que no cayera y no me rompiera la crisma, aunque todos intentaran convencerme gritando y amenazando que estaba cometiendo una autentica locura.. Lo hice, si. Lo hice. Sin mirar atrás, sin arrepentirme, sin importarme la cantidad de huesos que se romperían y cuantas veces se rompería mi corazón. Lo hice, sabiendo que se traba de una locura, de que me estrellara haciendo pedazos todos y cada uno de mis huesos, triturando mis músculos y abandonandome en muchas ocasiones con los pies descalzos en el propio infierno. Ahora, desde el estudio de mi casa de madera y piedra de Santillana del Mar desde donde escribo y donde mi corazón descansa alegre y feliz bailando sin parar, miro hacia abajo sobrevolando los recuerdos mas tristes y duros de mis años en el jardín de Hermosilla y esbozo una sonrisa tierna y reconciliadora, abrazando la parte mas oscura de mis recuerdos y acunando mis mejores momentos.

150929_Federica&Co_Cierre Madrid_118

Si, fue una autentica locura. Y fue una locura que yo, y que una persona como yo, gestionara ese negocio destinado numéricamente y estadísticamente, al fracaso. En realidad sobre papel los números jamas cuadraron, ni jamas existieron, de hecho, yo despedí de mi despacho oval esa parte aritmética que todo lo sabe y todo lo prevé. Yo quería un sueño, y estaba dispuesta a perseguirlo aunque me costara la vida misma. Y en algunas ocasiones, así fue. En algunos momentos el dolor fue tan grande que me transformé en un monstruo y en mi peor enemigo.

Siempre pensé que ese lugar, ese jardín completamente abandonado y destrozado por la tristeza y la desolación de no poder brillar, necesitaba una dosis desmesurada de amor, como un niño perdido en lagrimas. Y no hay nada más que me guste en esta vida que los retos, las causas perdidas, lo que los demás desechan y no quieren, lo que ruge en silencio y pasa desapercibido. Me gusta convertir mis piedras en diamantes. Invertimos hasta el último céntimo que no teníamos y nos endeudamos hasta la exasperación con toda la generosidad que el amor por tu trabajo te regala. Ya que amar, es un don, y el poder sentirlo por dentro, sentir ese don, es el regalo mas preciado que un ser humano pueda jamas conocer.

Cometí muchísimos errores, terribles e infinitos errores. Sufrí muchísimo, también hice sufrir a otros, me perdí por el camino, otros también me dieron donde mas dolía y me hundieron en el fondo del mar oscuro y frío, helado, mirándome a los ojos y esperando mi derrota. Sentí los ojos vividos de otros sobre mi piel, senti sus pensamientos mas oscuros y mi parte tierna desgarró con cierta maldad mis entrañas. Esta maldad y este regocijo real de la sociedad que me ha rodeado durante demasiados años, provocaba tal colapso en mis lugares mas profundos, que caía en una desdicha inaguantable. Afortunadamente, lo que no mata, te hace mas fuerte y hoy tengo piel de lagarto, pero entonces, que era mucho mas ingenua y le daba importancia a cosas que hoy en día ni siquiera se acercan a los lóbulos de mis oídos, mi vida se convulsionaba y se ponía patas arriba. Qué superficial era yo entonces, y que absurdos y ratas de espíritu son algunos seres humanos.

No deje de luchar nunca y di todo lo que había en mi y todo absolutamente todo, todo lo que sabia se lo entregue a mi perla negra. Día tras días, herida tras herida, siempre levantandome de nuevo, siempre con el cuchillo entre los dientes, atropellando mi matrimonio, arrancándome a mi misma hasta el ultimo aliento y aguantando hasta el final. El universo escucha nuestra plegarias y las mías las escuchó durante muchos días y muchas noches. Necesitaba desesperadamente que eso funcionara, que eso sobreviviera, que mi Perla Negra aguantara pasara lo que pasara. Sentía, que si no lo hacía, yo misma me quedaría por el camino. Amar, cuidar y mimar algo durante todos los dias de tu vida, pase lo que pase, contra mares y montañas, abrazando las adversidades y llenando los ojos de ilusión, es un viaje que todos los seres humanos deberíamos emprender.

Lo maravilloso del jardín ya lo conocemos todos, ya lo hemos vivido y con una felicidad abrumadora se con certeza que mi trabajo, el de hacer soñar a los demás y por consiguiente, a mi misma, lo he llevado a cabo, demostrando que aun con adversidades y sin recursos y con la tristeza empañando los cristales del buen hacer, la magia, esa que hace brillar hasta una piedra y como la vida misma, se hacen un hueco para iluminar los senderos mas oscuros. Mi amor por la Navidad, por las flores, por los viajes en camión por Francia buscando tesoros y sin un duro, la tarde de Halloween con los niños, los cursos de cocina, las cenas clandestinas, tapar corriendo bajo la lluvia los muebles del jardín, esperar a que alguien entrara en el local con 2 grados fuera, el calor de julio, el dia de San Valentin, nuestras risas en el jardín, nuestras tardes inventado, nuestros montajes nuestro caos, nuestra felicidad, 365 días al año. Amar por encima de todo y de todos. Y darlo todo.

La magia, que nació conmigo, me acompañará mientras siga respirando.

150929_Federica&Co_Cierre Madrid_045

Fue en abril, después de la semana santa. Yo me encontraba descontrolada, completamente perdida y fuera de mi. Hacia meses que había perdido completamente el rumbo y estaba a punto de perderlo todo. Y no me refiero a lo material, externamente todo parecía continuar por el caos y el alboroto que me caracterizaban. Me refiero a que había perdido mis sueños, había dejado de escuchar lo que ocurría dentro de mi y había dejado de escuchar mi imaginación. En otras ocasiones en mi vida, en momentos complejos y de dolor extremo, me había encontrado en situaciones similares. Siempre las había asociado a mi manera de ser tan extraña y deficiente, a mis taras y a mis defectos psíquicos de fabrica heredados y acrecentados con el paso de los años y las vivencias curiosas cosidas la escritura de mi destino. Sin embargo, en esta ocasión, tenia demasiado que perder. Nos íbamos a pique, directos, como el mismo Titanic, partido en dos y en medio del agua helada. En realidad era yo quien se estaba hundiendo, a marchas descontroladas y sin posibilidad de ni siquiera gritar: por primera vez en toda mi vida, había cerrado los ojos y me había abandonado por completo al flagelante dolor de mi propio ser, tirando la toalla u dejando que otro yo se hiciera con el control de mi vida.

Era como un enfermo terminal a punto de pedir la eutanasia. Después de haber comprometido todas nuestras finanzas y haberme aliado con el diablo para sobrevivir, después de maltratar mi matrimonio y matarlo en diferentes ocasiones, después de haber provocado dolor en los demás, después de que una noche de marzo se quemara todo lo que había en mi Perla Negra, después de las ultimas desaventuras, después de las denuncias de nuestros vecinos del edificio de al lado y las ordenes de cese (hábilmente rescatadas y salvadas), después del paso de los últimos inquilinos.. Después de todo, creo que había llegado el momento de enfrentarse a mis propios terrores y no seguir danzando en las puertas de mi propio infierno, un lugar muy temido por los que somos como yo y un lugar que hoy, 6 meses mas tarde, casi ha desaparecido de mi corazón. Jugar con fuego puede ser muchísimo mas peligroso que enfrentarnos y dejarnos abatir por nuestros propios miedos y dolores. Y en esa época, más que nunca, prefería jugar con las cerillas y ser una cobarde, que intentar ser feliz de una vez por todas. Por lo visto, para querer ser felices, para intentar serlo de verdad y luchar por ello, para dejar de embalsamarnos con el dolor del pasado y atrevernos a vivir verdaderamente, hay que tenerlos cuadrados.

Y yo estaba muy lejos de ahí. En realidad siempre lo había estado, sumida en mi propio anestesiante y placentero, y sobre todo, conocido eterno y repetitivo desasosiego que había aprendido a mimar y querer mas que a mi misma, una chica extraña, solitaria y rara.

Sin embargo, y de nuevo, el amor, ese poder extraordinario y sentimiento sin iguales que nos ha sido dotado, me abrazó como un animal herido y me acunó como nunca nadie ni nada lo había hecho antes. El amor infinito de mi marido, de nuevo. El amor infinito de mi hermano, el amor de mi familia. Su amor hizo que despertara y volviera a la vida, una mañana de mayo mirando el techo de un hospital después de una de mis noches de infierno: tenia el cuerpo casi paralizado y no podía moverme. Estaba asustada como nunca. Mi propio cáncer me había llevado demasiadas veces a lugares como ese; el de mi madre y su sufrimiento y fallecimiento, mas aun. Pero esa vez no se trataba de una enfermedad física. Era mi corazón el que estaba llorando sin parar y estaba muy enfermo. Ese día, ese domingo 3 de Mayo mi vida cambió. Me di la vuelta sobre mis talones, gire la cabeza, tire las llaves del maldito infierno al retrete y decidí que iba a ser feliz, de una vez por todas. Había llegado mi momento y se había acabado el ser una cobarde. Esta vez iba a ser feliz, iba a saber lo que significa sentirse feliz y abrazar la vida con todos mis brazos para no dejarla nunca mas.

Ese miércoles empecé mi terapia con DOC, uno de los hombres que mas han influido en mi vida y al que le debo donde estoy ahora mismo, en este preciso momento, con la emoción que se refleja en mis textos y fotos de los últimos meses. La persona que soy ahora, con la música ensordeciendo mi habitación y llenando mi espíritu de una alegría colegial, rejuvenecida, libre, salvaje, contagiosa, infantil, espontánea, es la persona que se durmió y se acurruco en una esquina de mi alma hace tantos años que ya no recuerdo ni siquiera su olor, aunque me resulta lejanamente familiar. Esa persona que se mira hoy ante el espejo y que lucha con todas sus fuerzas contra sus demonios y persigue con la boca abierta y los brazos estirados la palabra felicidad.

Esa persona que cogió en brazos a su Perla Negra y con mas amor que nuca la envolvió para llevarla por un viaje hacia la libertad.

Escucho “Tell me if you wanna go Home” de Keira Knightley y bailo sin parar en mi estudio

Asi comenzó nuestra nueva y más autentica aventura: De la Ciudad al Campo. Lo dejamos todo, dejamos nuestra casa de Madrid, cerramos Hermosilla sin mirar atrás y con un felicidad sin iguales, despojandonos de todo el pasado, dejando atrás de un portazo lo que los demás y no nosotros, se esperaban de nosotros… Tiramos a la basura las llaves, lo que se debe hacer, como se debe de ser, las ataduras, el miedo a cometer una locura, a perderlo todo (que todo?), a lo preestablecido y la o que convenientemente y sin posibilidad de huida, se debe conseguir para ser normales. Nos miramos, nos cogimos de la mano y seguimos nuestro corazón hasta llegar a de Cantabria y a sus infinitos prados, saltamos con los pies desnudos sobre su mar valiente e infinito. Y respiramos profundamente la palabra libertad hasta que quedo pegada sobre nuestros huesos.

Con la ternura de una madre, elegí el mejor lugar para que Federica & Co, mi parte mas real y consciente, también fuera feliz e hiciera realidad sus sueños. Un lugar que oliera a bosque, a chimenea, a hierba mojada, a mar, a mojado. Que oliera a prados infinitos, a libertad, que oliera a huertos, a lluvia, que oliera a magia, de nuevo. Y así encontré Novales. Como todos los lugares que los precedieron, fue bajo la lluvia y por casualidad.

IMG_6601

Novales se apoderó de mi Perla Negra y la ha acogido como una mas, y ahora esta curando sus heridas y esta grabando en su memoria mas cercana, sus sonrisas. Esa maravillosa casona indiana blanca cerrada durante 18 años, llena de humedades, ratas habituadas y señoriales, techos caídos, vacía y necesitada de calor, descorchada por el abandono, herida por el olvido, es el nuevo hogar para mi amadisima Perla Negra. Un lugar donde podremos dar vida a todo, absolutamente todo lo que vive, resplandece y grita, todo lo que habita en mi imaginación y da lugar a la vida paralela que vivo en mi alma , sin restricciones ni normas absurdas: un lugar podremos cocinar sin miedo ni restricciones y enseñar a todos los que quieran hacerlo; un lugar donde tener nuestra huerta y comer de ella, un lugar donde perdernos por sus terrenos y escondites, un lugar donde tener nuestro invernadero, un lugar donde tener nuestro porche y pode leer bajo el sol del norte, un lugar donde aprender con todos los que quieran compartir con nosotros nuestro nuevo mundo, un lugar donde celebrar en familia y sin pretensiones, un lugar donde descansar como en casa. Un lugar donde ser felices. Un lugar lleno de magia.

Pero antes, como todo lo que merece la pena en esta vida, necesita recibir mucho amor por mi parte y ponerse fuerte, vestirse de gala y prepararse para su mejor obra e interpretación.

Aqui empieza mi nueva vida, quiza la mas verdadera de todas las que he vivido.

A ser felices, que de eso se trata.

Escucho, alta muy alta hasta estallar en mi oídos, “The Boy who Wouldn´t Hoe Corn”de Broken Circle Breakdown Bluegrass

Pd:sigo trabajando muy duro en mi terapia, tengo momentos de absoluto pánico y miedo horroroso, todavía no soy capaz de disfrutar de ser feliz en la mayoría del tiempo y mis demonios siguen invitándome a bailar, al menos, un par de veces al día.. Normal, como dice Doc: llevas 27 años alimentándote y siendo adicta a tu dolor. Hay que tenerlos cuadrados para querer ser feliz.

Por supuesto mis recomendaciones esta vez solo cuatro:

- Ver la película The Broken Circle Breakdown, la mejor que he visto en los últimos tiempos

- Leer Zara Tales de Peter Beard, uno de mis ídolos

- Leer el Alquimista de Pablo Coelho

- La Pelicula Begin Again de John Carney, comercial y pastel pero dedicada a los amantes de la música