Twilight

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“TENETEVELI STRETTI I VOSTRI PEZZI DI RICORDI, VI CAPITERA DI AVERNE BISOGNO UNA NOTTE SENZA LUNA, CUANDO TUTTO VI SEMBRERA INUTILE E AVRETE D AVVERO LA SENSAZIONE DI ESSERE SU QUESTO PIANETA, MA PER FORTUNA IN UNA POSIZIONE PRIVILEGGIATA ANCORA PER GUARDARE LE STELLE-“

Desde que descubrí que el I-phone tiene una aplicación que se llama Notas (ya he comentado en varias ocasiones mi inutilidad para el mundo tecnológico), ya no voy perdiendo libretas, hojas y apuntes guardados sin orden en algún bolsillo. Ya no voy perdiendo las ideas sobre el suelo y ya no las olvido en un algún rincón. No son perfectas, pero en cuanto la bombilla se enciende puedo escupirlas sobre la parte táctil del pensamiento y grabarlas rápidamente. Y he grabado muchas… Aunque la más recurrente de los últimos días ha sido el universo apocaliptico que gira en mi interior cuando pienso en la pasión.

Con la pasión todavía vibrando colgada en el emisferio simpatico, caí sobre el hecho que el próximo 24 a las 11 de la mañana cumpliremos un año desde que nació Federica & Co, desde que inauguramos tímidamente y con muchísimo miedo, un espacio roto, flotante, inesperado y con fecha de caducidad en una silenciosa calle Hermosilla 26 de Madrid. La idea, el comienzo, el inicio de esta maravillosa historia interminable, solo tiene que ver con la pasión, entendida de la manera que cada corazón pueda inventar. La pasión con la que nació Federica & Co (esta versión, no la primera que se inauguró allá por el 2002) estaba vinculada a la supervivencia, a la tenacidad, a la rebeldía, a la valentía… Para mi fue la manera de sacar adelante nuestra vida, un día de Octubre cualquiera, tomando una copa de vino con una intimísima amiga mientras sentía que no tenía nada más que perder.

Era un momento complicado. Creo que muchas veces cuando te encuentras con la espada contra la pared o al borde del abismo, algo se desencadena en tu cabeza con frenesí y se pone en marcha alguna rueda más de lo normal… Posiblemente una de las miles de neuronas que no sabemos ni para que existen. Hermosilla 26 ronroneaba en mi cabeza, en mis sueños y en mi imaginación enfermiza día y noche desde que había visto colgado el cartel de Se Alquila en verano. Era otoño, y no había manera alguna humana que pudiéramos quedarnos con semejante Titanic. Ni quiera utilizando toda la imaginación del mundo… Hasta que la obsesiva insistencia y persistencia hicieron el milagro: empeñé lo más valioso que tenía (en sentido material y sentimental) y con esos 3800 euros nació el Concept Store: así, sin premeditación, sin un duro y sin apenas conocer a las que formarían parte de esa locura fruto de la necesidad. Las conocí a todas por casualidad, sin presentaciones obsoletas ni pedigríes previos típicos de esta sociedad… A todo un equipo de valientes, guerreras y luchadoras mujeres que con mucho orgullo hoy en dia siguen juntas a mi lado… Y en ese momento el único requisito era el trabajo. Y ser natural o más bien normal, espontáneos y poco caprichosos. Siempre con la verdad de frente y el alma abierta. Y hasta aquí hemos llegado. Desde ese espacio muerto, helado, lleno de agujeros y vacío, a lo que es hoy Federica & Co… Un viaje larguísimo que nos ha traído hasta hoy martes el 22 de noviembre.

Dicen que la pasión perdura poco, que es cuestión de tiempo que la ebullición de la sangre fluya hacia la quietud y quede un remanso de tranquilidad; dicen que la pasión se convierte en cariño, o en este caso, en monotonía. Pero entiendo que sin pasión no se lucha hasta el último respiro, entiendo que sin pasión no se levanta uno aunque los huesos de sus piernas estén partidos y sin pasión no se ama cayendo en un precipicio a ciegas y sin miedo a morir.

Así late el corazón de Federica & Co.

Así espero que salieran a votar ayer todos lo españoles.

Y así sueño cada día. Morir en el intento u olvidar. No sería capaz de sentir, si no fuera capaz de soñar. Y he de admitir que a veces, bastantes más de las que hubiera nunca imaginado, este dato imperfecto de mi personalidad me ha jugado alguna que otra mala pasada. Esto de soñar con los ojos abiertos, vivir con un pie en un mundo que no es real y caer un picado contra el suelo duro y frio de la realidad sin combustión, le rompe los esquemas a cualquiera. Hasta tomo una medicación para ordenar mi captación de la realidad, aunque no se si controlo yo más a mi cabeza que un simple artefacto envuelto en plástico azul y blanco.

En otros post hablaba del sentido del olfato. No quiero dejar enterrado el sentido del oído, ávidamente vinculado, de nuevo, al de la memoria. Hace unos días, creo que el domingo pasado… (ayer estaba en Francia de nuevo, comprando vajillas, vasos y detalles para la tienda)… Estaba cocinando a eso de las 12 de la mañana: habíamos organizado nuestra primera comida en nuestro nuevo hogar y estaba en racha (mientras que la noche anterior conseguí preparar el arroz blanco más pastoso e incomible que hubieran visto mis ojos y que mi santo marido se comió…)… y el Menú: Souffle de Emmental y Espinacas, Solomillo con salsa de Chantarellas y Crema de Castañas… Y de repente, aun con el delantal puesto y enredando, ordenando… O creyendo que lo hacía… Re descubrí con asombro e inmenso placer, como si hubiera encontrado el tesoro mas valioso del mundo, toda mi música de los ´90 que estaba olvidada en alguna caja después de la decimo quinta mudanza ( a lo largo de mi corta vida me he mudado 22 veces…). Entonces, encendí la chimenea, cogí los primeros cuarenta CD´S y seguí colocando con los pies sobrevolando el suelo todo lo que quedaba sin resolver en la cocina mientras escuchaba a Los Panchos y su recopilatorio de Boleros… Y mis caderas se movían poco a poco…

Con mi atuendo de domingo volví a ese lugar fantástico llamado cocina sintiendo que, posiblemente, no soy la única que se gasta todos los céntimos de su sueldo en el mercado, en un nuevo aceite sin el que no puedo vivir, sin las dos nuevas copas (9 euros cada una) de cata de Borgoña que me he regalado, en la última edición de Saveurs (y madre mi!! queda poquísimo para la edición especial de Navidad) y en descubrir algún nuevo rincón gastronómico y poder disfrutarlo in día cualquiera… Que no encuentro ningún interés en un escaparate de ropa si al lado está en del mejor gourmet de la ciudad o sencillamente una torre de verduras. Y entonces la música. Todas esas canciones que en un momento exacto de la historia de mi vida marcaron mi piel con un soplete. Canciones que re memorizan- recuerdan- encienden esa parte soñadora, viva y un poco inconsciente típica de la juventud, que deja fluir el veneno de existir y sentir entre la tierra y la vida, entre la imaginación y el trafico diario, entre lo que esperamos desesperadamente de los demás y el volver a casa de trabajar y encontrar la monotonía y la indiferencia: como no alimentar con alucinaciones sentimentales la vida, si la vida se deshace detrás de un espejo? ¿Estamos locos? O sólo somos apasionados.

Si un día soñé con pasión ser escritora, es porque una tarde cuando tenía cinco años, cuando nadie me escuchaba y para el mundo no respiraba… En realidad sí respiraba, silenciosa, cautiva, callada, con mi mente revoloteando, creciendo sobre minas de recuerdos… Y me hacia mujer alocada, intrépida, insensata y viva. Todo sin querer ni quererlo.

El viernes fui a ver al fin, la primera parte de Amanecer de la saga Crepusculo. Seguramente nadie que lea este blog pueda entender como una mujer de 33 años pueda sentir la mínima atracción por una serie de películas protagonizadas por adolescentes semi vampiros pijos y lobos sin camiseta. Y la verdad es que le he estado dando millones de vueltas antes de escribir sobre este tema.. En realidad antes de publicar un post con esto… Me sigue pareciendo algo ridículo y poco practico… Aunque desde luego no me avergüenzo de seguir siendo, en cierto modo, un poco adolescente. No me avergüenzo de ser infantil y superficial, forma parte de mi manera de ser. Creo que sencillamente me dejo acorralar por la idea que tienen los demás sobre qué debería gustarme… Me avergüenzo quizá de escribir sobre ello, aunque la cobardía no me suela caracterizar… Aunque la pura realidad es que sí, no sólo soy fan absoluta, no solo me he dejado llevar por la fiebre y el frenesí, sino que me revuelvo una y otra vez preguntándome como es posible que no se me ocurriera a mi una idea tan genial y una historia tan buena. Y entonces, cada vez, recuerdo cuando vivía en Nueva York. Fue una etapa maravillosa de mi vida. Escribía, escribía y escribía.

En aquella época fue la primera vez que me deshacía de todo lo que se supone que debía de hacer y escogía el camino incorrecto, la primera vez que me hacía un tatuaje, que me cortaba el pelo, que leía a Kundera, que escuchaba Rage against the Machine, que visitaba una exposición de Rothko en el Whitney bajo la lluvia todos los jueves por la tarde porque era el día gratuito… La primera vez que iba al Blue Note, la primera vez que me rompían el corazón una y otra vez, la primera vez que me compre una chaqueta verde militar, la primera vez que iba a ver películas al Angelica´s, la primera vez que paseaba por Brooklyn, la primera vez de tantísimas tantísimas cosas que marcaron tantísimo mi vida. Parecía vivir solo para chupar, para almacenar y aprender y volver a engullir sobre arte, sobre música, sobre la gente, sobre el cielo, sobre la vida. Aterricé con apenas unas hojas escritas en mi viejo ordenador (en él había una pegatina en la que ponía “fuck work” y me sentía muy rebelde… No puedo evitar sonreir…)… Vaya ahora escucho “Turning page” de Sleeping at Last a todo volumen… Esas hojas pertenecían a lo que más tarde sería una larga, sin talento y aburrida novela que me llevó dos años de mi vida escribir. Aunque no estoy aquí para hablar de ella. Estaba hablando de la envidia que me daba el no haber tenido la capacidad para escribir una novela como Twilight. No por el éxito (aunque nadie escribe para ciegos o sordos), no por el dinero, eso no. Por volver a revivir esa particular y única historia de amor que se tiene con los personajes que salen de la mente, por esos días y noches pasados sin dormir, sin poder despegar mis dedos de un folio y un lápiz, sin poder cerrar los ojos por miedo a que se me olvidara algo. Una historia íntima entre yo y yo misma, entre mi pensamiento y el silencio. Una historia hecha de pura vida, de pitillos a medio terminar, de paseos en pijama intentando aclararme, de dedos compulsivos y horas sin hablar, dando forma a más vida con sólo pestañear… y que todo eso, eso que te quita el hambre, que te quita el sueño, que te reconcome y te asfixia, se vea una vez terminado exprimido sobre papel, con una tapa y un numero de edición. Y que millones de personas sean capaces de vibrar y de soñar con lo que has escrito. Siempre he sabido que nunca escribiría sobre algo tremendamente trascendental, mi historia, por muy pequeña que fuera, sería anónima, de esas que ocurren todos los días, sin mucho artificio. Y porqué no, sobre vampiros y licántropos, porqué no.

Estudié cine y literatura y sí, he de reconocer que tengo mal gusto, pero la realidad es que devoré los cuatro tomos como si no hubiera un mañana, dejándome boquiabierta cómo una novela escrita para adolescentes podía darle sentido a mi imaginación. Si hay todavía algo de único en los libros y en la literatura, es que nuestra mente sigue siendo libre de poder imaginar, de poder dibujar paisajes, caras, casas, jardines, habitaciones, vidas completas a través de las simples palabras. Cada uno podemos ser el director de nuestra propia película imaginaria, con banda sonora, decorados y vestuario.

Recuerdo que no hacía más que oír hablar de la película de los vampiros, de algo llamado Twilight, y que incluso la prensa le dedicaba muchísima atención a ese fenómeno. Yo personalmente, siempre me he sentido fascinada por Bram Stoker y Vlad el Empalador desde que vi la versión de Coppola de Drácula: viví obsesionada durante meses, estudiando, leyendo, documentándome, como si nunca hubiera existido otro tema mejor del que caer prendada. Estudié la parte histórica del personaje, y me dejé llevar por completo por el bucólico, místico y decadente romanticismo que desprendía la adaptación de Coppola. Que un ser inmortal y depredador se rinda por amor, es algo que le quitaría el sueño hasta a una hormiga. Cuando Twilight se estrenó, la verdad es que mi reacción fue de una indiferencia helada, cristalina como el hielo. No creía que se pudiera narrar de ninguna manera una historia de este calibre con la fuerza romántica que le había adjudicado yo misma a cada personaje y a la vida del vampiro.

El hecho de diseñar un héroe surgido de un personaje forzosamente malvado, nos abre el pensamiento hacia la redención, situación humana para la que los que estamos aquí esperando no se sabe bien el qué, vivimos día a día. Si el villano puede convertirse en héroe, posiblemente todos nuestros pecados puedan ser perdonados. Y es más, desde un punto de vista puramente femenino, a nosotras, las soñadoras empedernidas, las excéntricas, las insaciables… El lado oscuro, los villanos, y los que nos atormentan, suelen llevarse toda nuestra atención. Y que los malvados puedan convertirse por amor… Es el culmen de todas nuestras fantasías.

Vi la película, luego vi el libro. Normalmente debería de ser a la inversa. El libro y la película tienen los mismos defectos superficiales y anodinos, que los detalles románticos e intimistas de una historia que no pertenece a la realidad, y que sin embargo, en mi cabeza vive más lúcida que mi propio día a día. Comenzar hablando de la muerte por amor, me parece la manera más poética de abrir nuestros oídos y de recordar que todavía hay lugar para el amor verdadero, como el de Shakespeare, el de Romeo y Julieta. Todo lo demás, si es literatura o basura para adolescentes, si la cinta se merece todo los abucheos de la crítica o es un insulto a la cinematografía, me es más indiferente. Lo cierto es que mueve masas, es un fenómeno que ha saciado a millones de personas sedientas por historias que enciendan el recuerdo que guardamos antropológicamente en nuestro ADN. Todo colmado por alguien capaz de remover la misma existencia con tal de proteger a la única persona capaz de dar sentido a su vida; proteger de la única forma que sólo parece existir en los libros o en otros tiempos, cuando el hombre cortejaba a una mujer, cuando los valores no se habían enunciado a la inversa y las libertades hacia la decadencia absoluta y el olvido por la cortesía ni existían. Stephenie Meyer se merece toda mi admiración. Y ya tengo las entradas para ver de nuevo la película. No puedo pensar en un mejor plan.

Por cierto, no queda nada para mi época favorita del año: las Navidades. Soy una auténtica lunática.

Source: Federica Stories, originally from La Cote Basque by Federica Barbaranelli

14 Comments
  • avior

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    Hola que tal. Estoy satisfecho de haber atinado esta web. La encontre pot fortuna pero me alegro de haberlo hecho.

  • lacaixa

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    Esto es muy fructifero, gracias por la aclaracion. Voy a ser otro de los que recomienda a tu web

  • Montse

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    Te queria dar las gracias por la buena lectura que he tenido en tu pagina. Disfrute cada linea.

  • Tafline

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    Tu pagina es muy util. Gracias por publicar tus ideas. Son bien refrescantes

  • chair rail

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    Thanks!

  • Elliptical Comparison

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    I suggest adding a “google+” button for the blog!
    Hellen

  • Federica

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    Hola Cristina! y hola a todos!!! gracias por todos estos comentarios!!
    Si, las fotos son del Claro de Luna en Biarritz!! nos encanta quedarnos con los perros y es una gozada!!!! que buen ojo!!! tendre que desafiaros mas para que adivineis donde saco las fotos!!
    El lunes nuevo post!!!!
    Feliz Domingo!!

  • Cristina

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    Enhorabuena por ese primer cumpleaños, no sabéis cuánto me alegré de que volvierais a abrir un Federica & Co.
    Una de las fotos del post es el Chateau Claire de Lune en Biarritz verdad?
    Un abrazo y seguid así!!

  • ana&cuca

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    coincidimos en tantíiiiisiiiimass cosas…
    un abrazo fuerte!!!!

  • Blythe Guess

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    Enhorabuena por la fantástica tienda que tienes, espero y deseo que tengas aún muchos más éxitos. Me gustó tanto que escribí unas líneas en mi blog, y ha interesado mucho a mis contactos. Besos

  • Marina

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    ¡QUE ILUSIÓN FEDE! Enhorabuena a ti y a todas. Me alegro que tu lucha y pasíon hayan dado su fruto. Como tú, pienso que sin pasión y sobre todo sin esfuerzo y trabajo, las cosas no pasan. Por lo menos a mi. De verdad Fede, que bien por ti y por todo el equipo que compone Federica &Co.

    No tengo palabras para describirte mi pasión por esos vampiros…. twilight, new moon, breaking dawn… una de esas tonterías que me hacen feliz.

  • Gilda

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    Felicidades por vuestro primer añito de un sitio con tango gusto y encanto.

    Sobre tu seguimiento a los vampiros de moda, te puedo asegurar que conozco a gente que ronda la treintena y que son fans acérrimos de la saga de Crepúsculo…

  • Mónica

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    Enhorabuena por ese aniversario!!! Ojala pronto pueda ir a ver tu especial espacio. Si te sirve de consuelo, me he enganchado con las dos películas de Crepúsculo que han puesto los domingos anteriores y soy una adolescente de 45 años!!!!!!ja,ja. Estoy deseando ver las siguientes. No entendía que a mi hija le gustaran tanto y ahora lo comprendo. Serán malas, pero hay algo que te llega dentro……………..

  • Just me

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    IMPRESIONANTE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! SIN PALABRAS!!! NO CAMBIES NUNCA!!!!

    OTRA QUE SUEÑA DESPIERTA,
    JUST ME

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