Escribir una entrada sobre este tema me ha llevado mucho mas tiempo de lo que podía imaginar. Después de haber hablado de África, bueno… Cómo podía hablar de cualquier otro lugar y que no sonara sencillamente… Aburrido…

Para hablar de la Provenza, hay que entender ¿qué es exactamente la Provenza? Qué parte del sur de Francia entendemos como Provenza? Bueno, digamos que el corazón puro de esta magnífica parte del mundo está delimitada desde la pequeña ciudad de Avignon, bajando hasta Marsella y torciendo hacia este para abrazar los pueblos de Gap al norte hasta Mentone en la frontera con Italia: este facil mordisco de tierra se denomina Provence-CoteAzur. Ahora bien, esta región esta dividida a su vez en sub-regiones y la nuestra, la que despierta nuestra atención es la que incluye el parque de le Luberon: Saint-Remy en Provence, Gordes, Menerbes, Lacoste, Bonnieux…

¡Pero vayamos por partes!!… Espero que esta sea la 1 parte de una guía que, como mínimo, pueda ser realmente un cuento de aventuras que hable de ese lugar de ensueño lleno de lavanda, frutales, viñedos, aceites y el sonido de la chicharras.  He tenido que perderme una y otra vez, encogerme por el silencio de las estrellas, bajar de un coche para lanzarme a fotografiar un árbol de cerezas o quedarme por enésima vez encandilada viendo el atardecer desde una terraza en el pueblo de Menerbes… Para poder sentirme capaz de relatar y recoger de una sola vez una guía aproximada de la región de Vaucluse, aunque parece que uno nunca sabe, nunca ha descubierto y nunca se ha perdido lo suficiente como para ser un master on Chef en términos viajeros. O será que mi ya reconocida obsesión compulsiva no me trae la satisfacción necesaria como para saber que no voy a olvidar ningún detalle ni una trascendente información que pueda ser de vital importancia cuando decidáis viajar a la Provenza…

Tengo la enorme suerte que mi trabajo más diario en la tienda me lleva también a redescubrir cada vez, y de la manera más extraordinaria, esta zona de Francia tan verde y tan amarilla y tan morada al menos, cuatro veces al año. Y no sólo el trabajo me lleva a la Provenza, sino todas y cada uno de mis recuerdos de infancia: crecí en la Pronvenza-Cote d Azur, más hacia el mar azul marino intenso rodeado de roca brillante que hacia el olor del Luberon, y es un lugar donde mi familia vive desde hace más de cuarenta años. La primera vez que compré Courgettes (calabacines pequeños… Desde cuando la verdura se valora por su inmensa dimensión? Será todo lo contrario, cuanto más pequeño más sabor y menos agua…) posiblemente tenía apenas dos años, mi madre me entregaba una moneda y yo pedía, poniéndome con todas mis fuerzas de puntillas y agarrándome con los deditos a la barra del puesto del mercado, cuando asomando lo que mis ojos me dejaban entrever y elegía lo que me parecía más apropiado para mi estómago. Recuerdo mi infancia con la despreocupación del niño protagonista de la película “Un Buen año”. Con cinco empezamos a navegar por todos los mercados Antigüedades, brocantes y comida por supuesto… Y con diez y ocho años  mi madre me regaló en el mercado de la Isle sur la Sorgue de agosto mi primera cubertería de alpaca. El resto, es historia…

Muy larga por cierto… Pero que dulzura y que serenidad traen los recuerdos de infancia, cuando esta ha sido placentera y despreocupada. Recuerdo los abrazos de mi madre, su olor, Donna Summer mientras pasaba el aspirador, las horas en la peluquería jugando con la imaginación y esperando, el Steak Tartare, mi padre afeitándose por la mañana, mi madre cepillándome el pelo, mi madre cantándome su canción inventada y desentonada, mi madre y yo en el cinquecento azul de mi abuelo…

Cada nuevo viaje a la Provenza parece como si fuera mi primera vez y tuviera que volver a sacar notas de hoteles, nuevas masías, nuevos escondites gourmands o pueblos sin haber conocido lo suficiente.

Pero tenemos que despegar ya: lo primero que hay que hacer es pensar cuantos días nos podemos ir. Lo perfecto son 7 días, una semana para descubrir el camino. Nosotros solemos ir 3 días y medio. Para llegar a Gordes, la meta más significativa de nuestro viaje, hay que recorrer 1091 km que se pueden, o bien hacer en tres etapas y visitar mas la zona de Nimes, Uzes, Avignon y St Remy en Provence, o bien en dos etapas pero siempre parando en el maravilloso Ampurdán para quedarse boquiabierto de las maravillas de España. Si elegimos la segunda opción (para ceñirnos mas a la zona de Le Luberon) se hacen más kilómetros.

Emprendamos el camino que sea, yo me tomaría este viaje con la calma necesaria y el desasosiego que un viaje en coche conlleva.

El primer punto de mi destino es Lindos Huéspedes www.lindoshuespedes.com que me recomendó mi rubísima y todo ojos azules amiga Anita (tiene un super showroom Crudite Showroom).

Foto de www.milsenses.com

Me paro en el Ampurdan porque me parece una zona única en España, su gastronomía, el mar y sus campos lo convierten en un lugar mágico para mis recuerdos y como muchos dicen, se trata de la Provenza española, así que no encuentro mejor paradero que inspire con más fuerza este viaje.

Otro lugar para pararse y perderse es el Ampurdá, es la Bisbal y su hotel www.castelldemporda.com, y por los alrededores hay una magnifica ruta de Brocantes. Otro de mis favoritos por su cocina es Mas Salvi www.massalvi.com; y por último, una opción para sería perfecta para una aventura puramente gastronómica con parada en Gerona: Los apartamentos Alemanys 5 www.alemanys5.com. Si decidís parar en los alrededores de Gerona y es en Agosto, podéis disfrutar de los conciertos de Jazz y Música clásica del Castell de Peralada (sólo para conciertos recomiendo su visita) y por supuesto no faltéis a la visita obligada a El Palau de Casavells, www.palaudecasavells.com

Después de esta parada, nos dirigimos sin parar hasta Nimes; la Camargue, Perpignan y demás son lugares maravillosos, pero no podemos parar en todos los sitios. Nimes es un pueblo con una gran tradición taurina. Yo recomiendo quedarse en Les Jardin Secrets www.jardinessecrets.net , todo un lujo en estos tiempos lo se, pero desde luego si uno puede, creo que no quedará defraudado. El desayuno es increíble al igual que su decoración.

Si nos quedamos por la zona y decidimos ampliar nuestra visita también a Uzes, Avignon o Aix en Provence, no os podéis perder estas direcciones, que son el resultado de una investigación posiblemente enfermiza y particular de la zona. En nuestros viajes las estancias son mucho mas sencillas debido a nuestro Budget, pero si estáis planeando un viaje romántico o una escapada larga, aquí encontrareis mis favoritos tras una larga selección… Como no estoy enfocándome en esta zona sólo indico mis Coup de Foudre, evidentemente no son los más económicos ni mucho menos, pero sí son maravillosos.

Pueblos:

Uzes: Le sardines aux yeux bleus www.les-sardines.com

Arles: L Hotel Particulier a Arles www.hotel-particulier.com

Avignon: Hotel la Mirande en Avignon www.la-mirande.fr

Aix en Provence: Hotel Villa Gallici www.villagalici.com

De Nimes a Saint Remy en Provence hay apenas 46 kilómetros a través de lo que comienza a ser la visión de la campiña provenzal. Lo que diferencia este pueblo de todos los demás, a parte de ser pequeño, de piedra, con restaurantes exquisitos y parecer que hemos vuelto a los años en los que los pintores vagaban por las calles en busca de inspiración (véase Van Gohg)… Es una corredera de impresionantes árboles que desfilan uno detrás de otro marcando el camino casi infinito: son altos, robusto, siempre con hoja verde y con troncos que nos enseñan que aquí, la naturaleza, prevalece sobre la mano del hombre. Y mires por donde mires, sólo ves praderas, campos, antiguas masías, chateaux y ventanas de esos colores típicos provenzales. Para mi, es el pueblo más bonito de toda la zona y un enclave único donde dormir o quedarse varios días y luego salir de excursión por otros pueblos. Es desde luego un plan tranquilo, con mercado los miércoles por la mañana, paseos y buenos restaurantes.

En mi opinión no hay una oferta de hoteles con encanto relación precio calidad que me permita incluirla en esta guía (salvo quizá el Chateau del Alpilles). Eso si, para comer en Saint Remy aquí tenéis mis top 3:

. Le Bistrot Decouverte, www.bistrotdecouverte.com (mi favorito! el steak tartare increible!)

. Alain Assaud, 00330490023711

. Cafe de Lezard (el dueño es un tipo tosco y malhumorado pero el sitio es muy acogedor, sobre todo en invierno)

No dejéis de visitar la tienda de aceite de le Chateau de L Estoblon. Para volverse locos. www.chateauestoblon.com

Imaginar esas fotos de casas de piedra con enredaderas verdes, flores selváticas, lavanda azul, romero, parras y Olivos. Eso y muchísimo mas, es la Provenza.

Abandonamos ya Saint Remy para dirigirnos al primer pueblo clavado en mi memoria y en mi corazón desde la primera vez que lo visite: Gordes. Qué puedo decir, no se ni por donde empezar… Gordes es un pueblo anclado literalmente sobre una roca que cae en picado y sus mini calles y mini escondites sólo son el resultado de la expresión histórica reducida a su esplendor. Es un pueblo muy turístico, sobre todo en temporada de vacaciones del hemisferio norte. Lo bueno es que el turista es americano, de esos que charlan con todo el mundo, culto, que viene a conocer el viejo continente y se deja engatusar por cualquier simil de lo que ha aprendido en libros o en las películas… Así que es tremendamente encantador, discreto y sorprendentemente culto. Siempre se hacen buenas amistades tomando un vino en la plaza del pueblo y más, con los americanos. Yo recuerdo maravillosas amistades duraderas y únicas descubiertas por casualidad en medio del desierto del Kalahari. Qué pena, que diferentes somos de los americanos y de los australianos en ese sentido.

¿Qué hacemos en Gordes? Lo primero, hacer nuestra foto turística pero única desde uno de los primeros recovecos tras la muralla típicamente provenzal hecha de piedras planas colocadas una sobre la otra, y que caracterizan no sólo el pueblo sino los 5km que recorremos en coche desde el plano verde y lleno de lavanda hacia el pueblo de Gordes. El pueblo se abre ante nosotros como una obra de arte, como una pintura. Es realmente único.

Yo personalmente no recomiendo dormir en Gordes: hay otros hoteles quizá más particulares y con encanto. Si queréis sin embargo disfrutar de las vistas, os recomiendo quedaros en Le mas de Romarins, que tiene unas vistas impresionantes y un restaurante muy agradable. Sin embargo, mi hotel favorito en la sub zona de Gordes es La Maison Valvert, www.maisonvalvert.com. Si tenéis ocasión, dormir en la cabaña del árbol, es una experiencia magnífica.

Para cenar o comer dos sitios:

–   Le Clos de Gustave, www.leclosdegustave.com, en el mismo Gordes: terraza, cocina casera provenzal y en invierno chimenea.

–  Le Mas de Tourteron, www.mastourteron.com: sencillamente delicioso. El jardín es de ensueño, su huerta un viaje aromático por los olores de la tierra y su buffet de postre impresionante. Yo nunca dejo de ir, eso si, reservar con tiempo. Es uno de mis restaurantes favoritos del mundo.

Desde Gordes aprovechar para visitar el pueblo Brocante y lleno de anticuarios llamado la Isle sur la Sorgue y su mercado de los domingos. El resto de la semana sólo abre de viernes a lunes. Cuidado con los precios, podréis encontrar auténticas joyas pero están acostumbrados a ser el centro neurálgico de compradores de todo el mundo, y cuando digo todo el mundo, es todo el mundo. Desde los mejores anticuarios a actores de Hollywood. Es un pueblo encantador rodeado por un río y si tenéis ocasión de ir el 15 de agosto, disfrutareis de uno de los mercados brocantes más grandes de la zona. Si vais, no dejéis de ir a mi pequeño Bistrot favorito:

. Au Chineur: Buenísimo y muy bien de precio. Preguntar por Nadege, su encargada.

Si quereis algo más sofisticado y disfrutar de un jardín secreto, comer en Le Jardin de Quai. Con paciencia, porque tardan. Pero es maravilloso.

Cuando empecé esta guía tenía claro que no quería dejar ninguno de mis recuerdos olvidados y tampoco mis búsquedas obsesivas entorno a la Provenza dejadas a la indivina providencia. Para seguir con esta guía escrupulosa, debo de dirigirme con el corazón a una recomendación muy básica: también, entiendo y más en estos tiempos, que no es Back to the Basics, sino todo lo contrario. Es un hotel de ensueño que hace de la Provenza lo que es y es digno de comparación con cualquier lugar mágico en el mundo.

Obviamente me refiero a La Bastide de Marie (obvio para mi claro…). También producen su propio vino y forman parte de una mini colección de hoteles con un extremo encanto cuyos propietarios son un matrimonio que empezó reformando unas propiedades en la estación de esquí francesa de Megeve. Además, se encuentra cerca de el pueblo de Menerbes, nuestro próximo destino. ¿Qué puedo decir de este hotel? Que es muy caro, eso está claro. Pero los sueños son gratis y es lo más barato que conozco. Os dejo aquí su link para que descubráis el hotel y podéis visitar también sus bodegas ya que producen su propio vino… Cuando hablé de perfección, sabía a lo que me estaba refiriendo. www.labastidedemarie.com

Levantamos la vista desde el fondo del valle del Luberon y vemos un pueblo que, como Gordes, cae por las laderas de una montaña y se asoma imponente aunque guardando su natural sencillez por debajo del maravilloso atardecer. Menerbes se recorre en una tarde y no me atrevo a recomendar otro hotel ya que por ahora, no he conseguido sentir la corazonada hacia ningún otro y además, Gordes está a menos de 14 km. Es un pueblo maravilloso para perderse y pasar una tarde, aunque mis intenciones como viajante son meramente turísticas, ya que al igual que el pueblo de Lacoste (a escasos minutos en coche) donde el Marqués de Sade vivió durante años en su increíble castillo, encuentro que los atractivos culinarios no se enroscan demasiado en lo profundo, sino que se acostumbran a las básicas exigencias de los seres humanos.

Esto no me inquieta en absoluto, todavía me queda mi mejor carta guardada en mi memoria ya consagrada a esta guía: hablo del pueblo de Bonnieux. Ay, Bonnieux (escribo poniendo los ojos en blanco…). Bonnieux lo tiene todo. Ahí se encuentra mi hotel y restaurante favoritos, el Chateau de la Canorgue (podréis degustar su vino tinto, sobresale de la media con buen precio) donde se rodo la famosa película A Good Year, atravesar todas la colinas envueltas por arboles de largos brazos y una cantidad casi ilimitada de flores, plantas, frutales y viñedos, ver uno de los mejores atardeceres que ofrece todo el parque de le Luberon y bueno, qué os voy a contar yo, que suelo alargar mi camino más de 200 km sólo para venir aquí tras una feria a las 5 am…

Como ya os habréis dado cuenta, esta zona tiene una altísima producción de vinos, sobre todo de tintos y rosados.

Yo, que adoro los rosados, os recomiendo probar los que se producen en la Cote de Provence, es decir, mucho más al sur de donde estamos. El rosado debe de ser de un color salmón indescriptible por lo tenue y cálido que tiene que resultar. Pero sí os recomiendo, perderos por algunos de los innumerables chateaux que ofrecen catas a diario. No leáis ninguna guía al respecto, dejaros llevar por el instinto, por el aprendizaje fortuito, por la sorpresa o el desagrado pero siempre impulsados por vuestro corazón. Nadie es más sabio, que vuestro paladar. Y gracias a Dios, es distinto al de todos los demás.

¿Dónde vamos en Bonnieux? Lo normal sería que os recomendara la Bastide de Capelongue (www.capelongue.com) tanto para dormir como para cenar. Es el típico lugar maravilloso que todas las guías recomiendan. Sería mi mayor recomendación si hace un par de años, en busca de algo bastante más económico y más inmerso en el anonimato (siempre me ha gustado descubrir por mi misma, no seguir la corriente) no hubiese descubierto l Auberge de l Aiguebrun: es sencillamente, perfecto.

Está a la afueras de Bonnieux, al otro lado de la montaña y bastante escondido. Tiene pocas habitaciones, un restaurante pequeño y blanco con vistas a un magnifico río, y 5 cabañas también blancas donde poder dormir y descansar en medio de la naturaleza. ¿Qué más se puede pedir? Reservar con antelación, eso desde luego. Soy capaz de hacer 400 km de más solo para dormir una noche, y aceptan perros, como no. Para mi, es un sueño. Tanto en verano como en invierno.

Si queremos disfrutar de una cena gastronómica desde luego la Bastide de Capelongue,  es una muy buena opción, pero si queremos algo más sencillo e íntimo, podéis probar Le Fournil, un restaurante que se encuentra en medio del pueblo y que está enterrado bajo unas bonitas cuevas que hacen del ambiente más íntimo y romántico.

Aquí hemos llegado. Me he extendido como nunca. Es agotador escribir tanto sobre el mismo tema. Sobre todo cuando tenga preparada mi siguiente entrada, y no trata de viajes…

Por último, y no se me olvidaba… Si queréis tener dos experiencias gastronómicas reales os recomiendo dos de las Bastides que el Sr. Alain Ducasse posee por el luberon y por la Provenza: en ambas se puede dormir y en ambas se imparten cursos de cocina.

–   La Abbaye de la Celle,  http://www.abbaye-celle.com

– La Bastide de Moustiers, http://www.alain-ducasse.com/en/auberge/la-bastide-de-moustiers

Pero me es imposible seguir desde aquí, la guía entonces se convertiría en una novela… Y todo lo que mi mente pueda recopilar en este momento va dedicado a una novela, pero no sobre turismo.

ENJOY!!