Nunca hasta hoy, desde que hace un año y algunos largos días de mas iniciara este blog, había pasado tanto tiempo sin escribir. Y ya no me sirve mi auto complaciente respuesta rápida que escribo con la mente aunque no lo haga realidad con tinta o con mi mac. Lo cierto es que no he querido escribir y no he tenido voluntad como para sentirme a solas conmigo misma, más de lo que me siento últimamente, y descubrir realmente que, una vez más, la vida me ha puesto completamente desnuda contra un muro altísimo y rugoso a escalar solo con la uñas y con la fuerza de un rinoceronte.

Porque de eso, de eso que llaman garra, fuerza para seguir, entereza y brutal manera, casi animal, de sobrevivir, una vez más, yo tengo todavía y para mucho más. Aunque no se de dónde sale. Es la 7 vez en mi vida en la que tengo que dar todo de mi para no caer en un barranco y hundirme, y aunque siento que no me debo ni puedo quejar de nada, también en muchas ocasiones pienso… “Vaya…Cuando acabará…” y creo que la respuesta es nunca. Una vez, cuando era pequeña alguien paró a mi madre por la calle y le predijo mi destino. Mi madre, como buena italiana y acostumbrada a creer en toda la insufrible tradición del sur de Europa de hacerse devotos de las supersticiones, escuchó atentamente a la persona que le estaba hablando…


Y en pocas palabras le dijo que estaba en la tierra para sufrir y para ayudar, que mi vida iba a estar llena de obstáculos y sufrimiento… Pero que eso al final, me convertiría en mejor persona, en el momento del juicio final, sería una privilegiada. En fin, yo que huyo y detesto la superstición, aunque si respeto las capacidades de muchos humanos de sentir otro tipo de vida, sinceramente, nunca he hecho caso de estas palabras ni de el hecho que nadie pueda edificar mi futuro. Creo que cada uno recoge lo que siembra…. Y esto me deja, pues, ante una situación de muchísima desventaja ante lo que considero justo. Aunque, evidentemente, no voy a juzgar yo cuanto vale el dolor y el bien y lo que se da y lo que se recibe.


Quizá solo se ha cumplido mi deseo y necesidad más grande y por esta razón, el resto debe de ser lo que la vida deja que los humanos resolvamos como mejor podemos. Nada en este mundo, nada de lo que me pueda pasar o me pueda ocurrir es comparable a la falta de amor en mi vida. Nací siendo una enferma de los sueños, una discapacitada para adaptarme al mundo real, a las personas y a lo cotidiano, y me parecía muchísimo más interesante y muchísimo más fácil hacer caso de mi propio mundo, de mi propia realidad y de mi paso ligero por lo que esos humanos todos iguales parecen llamar lo normal. Al final, hago terapia para intentar tocar con los pies o las puntas de los talones algo de normalidad impuesta, que tampoco es tan malo y para personas como yo, es absolutamente necesario.

La únicas dos veces en toda mi vida que me he sentido realmente desgraciada, muerta por dentro, sin poder encontrar ni un apice de mi, ni de mis ganas de vivir, ni de soñar y esto, no poder soñar es terriblemente aterrador… Más que la pérdida de la vida… Estuvieron relacionadas con el amor. La primera, con mi padre. La segunda fue el pasado diciembre, cuando mi marido y yo nos separamos. Ahora, me siento como si hubiera salido por la puerta grande de Sevilla y hubiese cortado mil orejas, nunca he sido tan feliz, nunca me he sentido tan amada y nunca me he sentido más completa que con el amor de mi marido y con el huelco que al fin nuestro matrimonio ha dado tras 4 largos y durísimos años. Se lo que soy por quien es el. Y se que esta es la única fuerza que es capaz de hacer que arrase con todas mis fuerzas y supere el cáncer de mi madre tan terrible, el duro trabajo, la perdida de personas queridas, estar 3 meses sin mi marido por su trabajo y muchísimo más de lo que pueda suceder, ya que soy capaz de soportar cualquier Tsunami que la vida me depare. Solo eso sí, si tengo amor.

He escrito muchas frases incoherentes en mi cabeza a lo largo de estos dos meses con la astucia de algún minuto de regalo, pero lo cierto es que fracaso continuamente con la metodología, y soy demasiado aproximada con los números… El tiempo y el ejercicio físico del dinero, me sobrepasan, son nubes que flotan y que tengo que agarrar, atrapar y ordenar con muchísimo esfuerzo. Pensaba de todo corazón que iba a ser capaz de escribir con metodología, pero francamente, soy incapaz. Lo admito.

Tengo colgada la entrada de la psico guía sobre La Provenza que no consigo acabar porque cada ves se hace más larga, y más que una guía práctica parece un relato sin fin en el que descifrar los jardines secretos que se enredan en mi memoria y en mi lado más sensible. La terminaré, lo prometo. Pero antes quería escribir para seguir respirando y dar fe que sigo enganchada a mis historias como buena adicta que soy a la ilustrativa y voraz necesidad de soñar, vivir en lo irreal e imaginarme que el sol, siempre siempre brilla.

No quería empezar sin dar las gracias a todos, todos los que me habéis escrito por email, a los que no os atrevéis a dejar comentarios, a todos los que habéis venido a verme en persona y a todos los que sí, habéis dejado vuestra huella tras mi última entrada: gracias de verdad, de esas que doy yo, con el corazón en las manos. No dejo de sorprenderme por cuanta gente por ahí iluminada por el universo internauta con sangre, huesos, dientes y latidos se abre ante mi con mensajes únicos, desvelando que el mundo, por muy extraño que parezca muchas veces, no es más que un lugar maravilloso con manchas inventadas por el ser humano. Es por todos vosotros por los que estoy aquí escribiendo, no porque hayan pasado dos meses. Largos, y aún más duros que los anteriores y agotadores. Y hoy, si os soy sincera, me ha costado muchísimo contener las lágrimas en repetidas ocasiones y sentirme terriblemente vulnerable.


Pero aquí estoy, a las 11pm ya por fin en la cama con mis chicos, dedicando mis palabras a este papel en blanco. ¿Qué música? ¿Qué título?… No lo se, he puesto un antiguo playlist y a ver con qué me sorprende. ¿Porqué será que cuanto más mayores nos hacemos, menos música vamos descubriendo, y sobre todo, escuchamos? Yo de pequeña no dejaba de escuchar la música a todo volumen, de día, de noche, bailaba sin parar, y gritaba de vida con cada canción. Hoy, con 34 años, parece que grito por dentro, pero por fuera, estoy más en silencio.

Hoy, como muchos de los últimos largos días de estos tiempos tan revueltos, de repente, cuando no he podido más, he tirado la toalla. Nunca de verdad… Pero si parece lo más real que se pueda sentir y vivir en situaciones como estas. Son como amagos. Cuando todo se acumula, lo grave junto a lo estúpido, repentinamente se nubla y convierte el latido de las horas en un ruido extenuante y ansiolítico capaz de dejar sordo a cualquiera. Si Abril fue duro, Mayo lo ha sido un poco más y Junio se rebota contra la tranquilidad, pero confieso que ambos meses han traído y traen bajo el brazo una felicidad o serenidad incomparable al tocar con mano que este gran sueño llamado Federica & Co sigue a flote y mejorando día a día.

Jaime, mi marido, ha vuelto de sus viajes (aunque solo durante 4 días) y eso es como darle de comer a un niño: es mi vida sin o con sentido… Pero el resto, eso que se llama vida cotidiana, sigue sujeto a un filo agudo de navaja que se enfrenta a mí, a mi testarudez, a mi supuesta valentía ( o la intolerancia al sentido común) , como un muro enorme durísimo de abatir: y me veo de repente como Beatrix Kido (ella sí que es una superviviente y lo demás son tonterías- véase Kill Bill 2) cuando día tras día tiene que aprender unas de las lecciones de Kung-fu de Pai Mei más importantes: deshacer una madera del grosos de mis mesas de comedor a base de insistir con un mismo puño cerrado sin hacer caso de la sangre y los huesos hasta romperlo del todo. Constancia y coraje. Así me sentía hoy. Y sin poderme quitar de la cabeza todas esas frases que empezaban con “ no consigo esto, no puedo con esto, no tengo lo otro, no he podido, no sé, ….” Todas frases que comienzan con la negación. Terrible.

Luego, y por eso he empezado a escribir también… A última hora de la tarde, he ido a ver a mi madre, ya enganchada a su radio -quimio terapia y a la morfina por el dolor, y con ojos sonrientes me ha enseñado la especie de quemadura-rasta que tenía en el pelo. Había estado una semana fuera antes de volver al veneno y no la había visto. Estaba con la cara más hinchada y con signos de fuerte sufrimiento. Creo que me desmoroné por dentro del todo, pero seguí sonriendo e hice alardes de mis técnicas superiores de peluquería aprendidas en sueños. Tres horas más tarde, y tras peinar con muchísimo cuidado y lentamente los pocos mechones que quedaban, le corte lo poco que se deslizaba entre mis dedos mientras todo su pelo se quedaba entre mis rodillas y en el suelo. Y entonces me di cuenta, que se había quedado dormida. Y cuando se despertó y vió su aspecto, que realmente era lamentable… Y desde luego no por el tema físico, sino porque es en este momento cuando te das cuenta lo fuerte que la naturaleza puede ser, lo altamente falible que es la vida y que poco importamos y que pequeños somos… Ella se levantó, se fue delante de un espejo, dijo que estaba horrorosa y me abrazó en silencio pero sin ningún drama. Luego, sonriendo, se puso un pañuelo de una forma que nunca le había visto (y que me chifla porque es años 50) y se volvió a quedar dormida. Con todas sus idiosincrasias que ha sido capaz de trasladar a la locura, hoy me dio una lección de coraje que nunca me hubiera esperado. Increíble. Cuando salí me puse a llorar, pero se lo llevó todo el viento (sobre todo por la moto de mi hermano que atraviesa la ciudad como si fuera un relámpago y de la que iba colgada cual albóndiga…) Al bajar de la moto y llegar al fin a mi casa, llego a mi nariz el maravilloso olor a Jazmín que retumba en cada esquina de mi barrio y me dejé llevar por el silencio unos segundos antes de caer en la calurosa y única acogida de mis perros. Al igual que la mimosa, el jazmín tiene un aroma que me lanza a la tranquilidad de manera inmediata. Y además, en muchas casas de alrededor, se mezcla con rosas blancas pequeñas que le dan un color aún más excepcional.

La semana pasada celebré al fin, mis esperadísimos 5 años. 5 años de lucha, de un 3% de supervivencia y en contra de todos los pronósticos y las estadísticas. Para que luego digan que no hay vida más allá que el conocimiento humano. No será un Dios, pero desde luego no podemos ser tan narcisistas y sentirnos en poder de la razón porque gracias a Dios, el corazón tiene un lenguaje que la razón no entiende y que nunca entenderá. Y la madre naturaleza, por todo que a los extraños humanos que hoy en día sobreponemos el dios del dinero y la posesión material por encima de todo, la lujuria y el éxito valorado el euro por encima de todo… Es la madre de todo, de la tecnología, de la evolución más apreciada: el cuerpo humano representa el equipamiento brutal y pragmáticamente más perfecto que se haya creado nunca. Por encima de la ciencia, tan imperfecta, de la fe tan olvidada y basada en religiones que se basan en desaciertos escandalosos y en la perdida de la verdadera esencia humana y hecha y desequilibrada a favor de los intereses políticos y egoístas… En resumen, cuando todo en lo que creemos se deshace entre nuestros dedos debemos volver, por favor, a ese pequeño gran hombre llamado Darwin que se lanzo, con una mano detrás y dos dedos delante, con toda la anticuada, carca y ciega sociedad (tan parecida a la de hoy en día en muchos lugares del mundo…) y el pasado cenizo de las hogueras humanas inquisitivas (aunque hoy en día sean solo miradas y comentarios)… Hacia una aventura maravillosa en islas desconocidas y creando en su mente privilegiada la famosa evolución de la especie.

¿Qué pensaría hoy en día, analizando nuestra involución? Después de todo su esfuerzo? Viendo que hemos cubierto de materia gris llena de alquitrán la vida natural que rige la existencia universal? Bueno, digamos que el ser humano ha interpretado siempre, desde la religión hasta el entorno natural, a las leyes humanas, como mejor le ha convenido en objeto únicamente de su propio beneficio asfixiado por su sed de poder y su ambición descontrolada, lo que el mundo se la ofrecido con las manos abiertas. Y esto, es sin duda, lo que nos distingue de los otros animales: un animal vive en paz con su entorno necesitando y cogiendo solo lo que necesita para su supervivencia básica y tal y como las normas de la misma tierra le dirigen. El ser humano, al contrario, necesita quemar todos sus cartuchos antes de los 50 años, aniquila su existencia para conseguir siempre mas y mas, y sobre todo, tal y como lo hacen las drogas en muchísimos casos, se vuelve un moribundo capaz de aniquilar a su propia familia, sus principios y su alma, con tal de acaparar el mayor poder posible. El poder, es la droga más arrolladora que existe. Desde el mísero presidente de comunidad que amarga la existencia de sus vecinos, hasta el policía que abusa de su placa, a por supuesto, todo tipo de extrajetados corruptos que lo quieren tener todo antes de morir. Y así nos encontramos hoy en día: con un mundo que se cae a trozos porque nuestra avaricia y la enfermedad del poder nos han devorado el alma. Con un mundo que se asfixia y se muere por haberlo pisoteado (aunque los otros hablen de los ciclos de tierra… si, lo hay. Pero no a esta velocidad) y una extinción anunciada y que merecemos como el premio al animal más estúpido.


¿Qué queda para el futuro? Bueno, depende lo que una persona entienda por futuro. De aquí a corto plazo, quedarse y arruinarse o coger todo y empezar de nuevo. Esta segunda opción está siendo valorada por muchísimas personas, muchas más de lo que uno imagina… Para mí sería como hacer realidad eso de dejar la ciudad, la contaminación, la locura y todo lo que nos enferma de esta vida. Pero por el momento, aquí sigo, al pie del cañón y un capitán jamás de los jamases abandona su barco. Aunque se hunda.

Mientras tanto, aquí van mis últimas recomendaciones…

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– Volver a ver la magnífica versión del director de cine ….. de Jane Eyre, increíble! http://focusfeatures.com/jane_eyre

– Descubrir la compañía de hoteles de el matrimonio Sibuet con sus hoteles en Megeve, Ramatuelle y le Luberon (Francia) http://www.groupe-sibuet.com/

– Catar el Shiraz australiano Lucky County www.theflyincow.com

– Hacer un curso de buceo en el nuevo centro de Maria March “Mar Balear” en puerto Adriano en Palma de Mallorca www.marbalear.com

– Tapear o cenar en el recién re- estrenado Laredo en Madrid http://www.tabernalaredo.com/

– Conocer el trabajo de estos jóvenes y brillantes buscadores de talentos y máximos exhibidores de ingenio www.betteresmejor.es

– Probar los productos Eco de las dos hermanas de la Ille de Re “Marlette” www.marlette.fr

Pero sobre todo Enjoy! Y ser felices.