On the Golden pond

Esta mañana de sábado ha amanecido mucho más fría de lo que estamos acostumbrados, aunque recuerdo nieve en Roma cuando tenia unos ochos años y febrero, mes en el que cumplo años, siempre envuelta en miles de capas para ir al colegio.

He levantado la vista y me he fijado que los arboles de mimosa que tanto adoro que están en la colonia donde vivimos Jaime, yo y los chicos, estaban ya casi en flor y eso me ha hecho sonreír. El árbol de la mimosa me recuerda a mi abuela y también a mi madre, y cada año intento buscar la manera de tener en una pequeña terraza un árbol con mimosa solo para mi (y eso que solo florecen durante un mes y medio al año…). He ido a trabajar a la tienda bastante pronto para ser sábado: Hugo con mi ayuda, ha empezado a plantar todos los romeros y las lavandas que nuestro jardín necesitaba y con mucho frio en las manos, nos hemos reído mientras yo hacia que cavaba y él hacia en realidad y para variar, el trabajo sucio.

Ha sido una semana agotadora, en todos los sentidos. El último viaje a Francia con el camión ha sido muy intenso, duro, con – 6 grados de dia, viento y tierra… Han sido muchos kilómetros, madrugones y rápidamente de vuelta para descargar, montar y seguir trabajando…

¿Y ahora? Bueno, tras muchos fines de semana sin descanso seguidos, por fin tres horas de esta tarde y todo el domingo para relajarnos, tirarnos delante de la chimenea y disfrutar de nuestro particular Golden Pont en el Pantano. Llevo una vez mas, uno de mis delantales (¡qué raro!), uno de esos confeccionado con lino antiguo que María, una anticuaria Francesa encantadora, me prepara cada tres meses. Hemos llegado a la pequeña casa de piedra y madera ya casi de noche y con un viento helado, Jaime ha puesto una enorme chimenea y he corrido a ver si los cachorros que ayude a nacer hace un mes y medio, seguían con su madre… Luego he ido a por huevos (pero las gallinas deben de estar muy desanimadas con tanto frio… – 4 grados…) y me he puesto cómoda: he abierto una San Miguel clásica, he decidido el menú: papas con mojo picon de aperitivo, Coq au Riesling y arroz Basmati y Creme Caramel.

La cocina del pantano es tan rustica que la imposibilidad de cocinar con un horno o con varios fuegos, hace que la elección de el menú sea aun mas entretenido. Para beber? Pago de los Capellanes 2008, y de acompañamiento, y mientras termino de cocinar, (y no paro de pensar en escribir y escribir…) ya hemos seleccionado la película de la noche (aquí, hace poco que hay una televisión moderna y nada de antena ni cable… solo un antiguo DVD y eso sí, un sonido estupendo a base de altavoces colgados de los techos de madera): en nuestra pequeña videoteca no hay mas que clásicos, y por supuesto no hay nada comparable a la Guerra de las Galaxias. Veo películas desde que tengo uso de razón y esta enciclopedia sobre la lucha del bien y del mal me ha fascinado desde siempre. Son películas que nunca me canso de ver, como Indiana Jones, o Tiburón (no obstante el gran daño que Spielberg le hizo a este gran depredador) o El Padrino.

Eso si, a mi lado la torre de revistas de cocina y gastronomía que no he tenido tiempo de ni siquiera abrir y que mañana por la mañana, después de un largo paseo y aire fresco en mi mente, descubriré con gran placer y mimo, porque este tipo de momentos, en los que estoy finalmente relajada, sentada, con la mente activa y regenerada y a solas con mi mundo, son los que más feliz me pueden hacer. Que mas le puedo pedir a la vida que estar rodeada de mi marido, mis perros, mil cachorros, en medio del campo y con una buena chimenea. No hay nada más en el mundo que valga más que eso: y esa sintonía con el desenchufe de la vida real intermitente e ininterrumpidamente acelerada y conectada, hace que me sienta relajada al fin, consciente verdaderamente que para ser feliz, y de verdad además, no necesito nada mas.

Creo que hemos sido y venimos de una serie de generaciones en las que el ser humano, tal y como lo hizo en el siglo de las luces, se ha antepuesto a las leyes de la tierra y de la coherencia natural, olvidando ante todo que formamos parte de una larga y perfecta cadena en la que no somos lo lideres por sucesión sino por imposición. Somos el centro del universo y como tales tenemos la obligación de demostrar, cada uno en nuestro micro organismo existencial, que somos especiales y lideres, por lo menos para justificar que desde hace siglos, pretendemos ser la raza superior. Todos nacemos con un destino, el hecho de que este luego, tome la dirección que no se esperaba, es otra cosa. Somos la expectativa de todo lo que no consiguieron los genes anteriores y sin embargo, no sabemos ni siquiera, si preferimos por nuestro temperamento el olor del mar o la lana. Jaime, mi marido, hizo una reflexión sobre esto mismo y aunque entendí que tenía razón con eso que no todos tenemos que ser forzosamente lideres y especiales, le miré estupefacta y pensé que cómo era posible que una persona tan única, excepcional y llena de talento, no pudiera sentirse finalmente especial. Seguramente lo relacionaba con el ámbito profesional y con lo que los otros (en los que siempre nos fijamos desviando la atención sobre lo que verdaderamente importa) han logrado. ¿Logrado? Bueno, perdonar mi escepticismo, pero yo no he sido hecha con moldes. Al final se trata de ser feliz lo más días posible de nuestra existencia.

(Tuve que hacer una pausa el sábado noche y retomo hoy, 14 de Febrero de madrugada). Si de madrugada, estoy dando un potito y leche en polvo a una pequeñísima cachorra que nos trajimos envuelta en una manta debido a su estado de desnutrición. Seguramente esta perra no fuese una líder, todo lo contrario, apenas podía luchar por su vida y conseguir comer frente a sus 7 hermanos tres veces mas grandes y rellenos. Pero ha sido su delgadez lo que la ha hecho especial, y el amor por supuesto.

Lo que de verdad nos hace lideres y especiales no es otra cosa que el amor que somos capaces de dar, de profesar, de regalar, de comunicar, de desprender, aunque a veces duela más que ninguna otra cosa en el mundo. Hoy es san Valentín. En Italia, el país del marketing y también del romanticismo, celebramos este día con mucho ímpetu: recuerdo mi padre dejando notas de amor escritas en el espejo del cuarto de baño con el pintalabios de mi madre… Yo, una romántica estupefacta por la frialdad del mundo, no soy una gran fan de este día. Nunca lo he sido, y es extraño porque si fuera así, tampoco me sentiría culpable; que cada uno celebre lo que quiera y cuando quiera. Aunque no sea, pues, una incondicional de este día, si me gusta pensar que hay un día al año en el que el amor se regale exageradamente. Es verdad que no hace falta que haya un día al año para recordarle a alguien que le quieres, pero qué hay de malo en perder un minuto de tu tiempo, un solo día de los 365 que hay, en hacer sentir a alguien especial. En Italia lo celebramos también enviando flores a nuestras madres, a nuestras amigas, a nuestras abuelas, a todos a los que a diario, se nos olvida susurrarles palabras de amor. Que el amor, es gratis.

Esta cachorrita, que por ahora no tiene nombre, come cada 3 horas, se despierta hambrienta, hace sus pipis, se vuelve a dormir y así toda la noche y todo el día. Pero es maravilloso ver como un pequeño ser indefenso e indescriptiblemente frágil y que cabe en una mano, sea capaz de luchar por la vida y de agarrarse a ella como si fuera su último suspiro. Y ya ha ganado peso, sus ojos se han abierto al mundo y su corazón late al ritmo.

Creo que hoy es el día de decirle a alguien, sea quien sea, que es especial. No cuesta tanto. O de pedir perdón por algo que hemos hecho y que ha podido herir a la persona que queremos. Esto también es gratis.

Yo, se lo diré a mi María. Hacia tres meses que no la veía y es mi otra mitad, mucho más que mi mejor amiga o hermana, muchísimo más que familia. También se lo diré a Elsa, mi hermana no de sangre.

No me olvido de mis recomendaciones para esta semana! Aquí van:

– Ir al JUSTMAD3 y conocer Negocios Raros y la artista de Video Arte Alessia de Montis
– Escuchar alguna pieza de Maestro Rodrigo
– Descubrir el blog de Rachel Khoo www.thelittlepariskitchen.com
– Volverse locos en la magnifica librería Panta Rhei de Madrid www.panta-rhei.es
– Viajar por una web con muy buenos hoteles: www.chicretreats.com
– Degustar alguno de los vinos de la bodega Pago de los Capellanes www.pagodeloscapellanes.com
– Conocer el nuevo restaurante Edulis (ha cambiado de dirección) www.restauranteedulis.es
– Comprar la última edición de Food & Wine
– Visitar la exposición de Renato D Agostin en la galería Rita Castellote www.www.renatodagostin.com

Enjoy!!

2 Comments

Leave a Comment to Pago de los Capellanes Cancel Comment