Por fin ha llegado el momento de publicar la primera entrada de este apartado del Blog, que he de confesar, es mi favorito. Soy una maniaca adoradora de la gastronomía en todas sus facetas, de los vinos, la enología, de la cocina, de los mercados de ciudad y de pueblo, de los super markets como la Grand Epicerie de le Bon Marché y de Whole Food… Confieso abiertamente que no soy una mujer demasiado femenina ya que renuncio muy fácilmente a la peluquería, a los tacones, a las compras en HM y a cualquier extra, sobre todo en estos momentos de apretarse el cinturón al máximo, y soy muchísimo más feliz achuchando mi nariz contra un escaparate de una tienda de vinos o gourmet, y gastar los mini ahorros en el mercado de Potosí o en catar el último vino de menos de 8 euros que pueda descubrir.

Esa es mi pasión, por encima de todo (menos de mi marido y mis chicos) y se puede uno imaginar cuantas trabas, cuanto estrés estúpido me ha supuesto esta entrada… Siendo una compulsiva obsesiva como soy, he dado vueltas y vueltas hasta sentirme lo suficientemente inconsciente para empezara a escribir sobre Restaurantes, vinos y Gastronomía ya que soy una simple aficionada. Eso si, desde los 8 años de edad. Y le he dado vueltas, miles de vueltas hasta tirarme a la piscina que se presenta ante mi mucho más vacía de lo que imaginaba, dándole millones de vueltas para seleccionar los primeros restaurantes de los que hablar… Hay tantos… Pero aquí estoy, manos a la obra, espero no romperme ningún diente… Había pensado en empezar con los restaurantes con la mejor selección de vinos por copa, ya que me deja sin aliento comer en un restaurante de primera (aunque el precio sea de cuarta y la carta de “Trattoria”) o disfrutar de un buen pincho y verme reducida a la selección típica de “Ribera o Rioja¿?” (cómo se puede pedir un vino por su situación geográfica considerando que hablamos de km de tierras distintas, en alza o en baja, en agua o en sequia… Y de uvas totalmente distintas… ¿¿????) y los nombres tan poco ilustres y tan tan convencionales de producción en serie e ilimitada (¿de donde sacaran tanta uva¿?lo se pero no pienso decirlo). Pero este es un tema que guardo para la siguiente entrada, en esta me conformare con contar mis pequeñas aventuras gastronómicas aun siendo una autentica principiante.

Hace menos de cinco días, el domingo pasado, tuve la enorme suerte de poder ser invitada a el restaurante Louis XV de Luis Ducasse y bueno, a parte de hacer un realidad un sueño, pasé la mayoría de la velada fotografiando cada detalle, cada rincón casi de una manera invasiva.

Esta entrada trata sobre mis restaurantes favoritos. Eso sí, es solo el comienzo, y es una selección nada más… ¡Qué pánico!

Ahora mismo estoy sentada en un Restaurante muy conocido de Madrid que hace poco cambió su ubicación y quizá también su imagen (que no es su talento para la cocina) por la de la calle Almagro 20. Se trata del muy conocido ya Mentidero de la Villa que ha logrado con una decoración impecable y un servicio digno de cualquier capital del mundo y de los reconocidos Hoteles de Mr. Ian Schrager en NY, una carta deliciosa. La carta de vinos completa, española. Ligeramente moderna y básicamente clásica. Apta para todos los paladares. Es la tercera vez que vengo a comer a la zona más desenfadada (se puede comer a lo largo de todo el día) del restaurante y espero salir de aquí igual de impactada que la segunda vez: salteado de verduras de temporada: PERFECTO. Steak Tartare cortado a mano, muy bueno. Estoy a régimen así que no hubo ni vino ni excesos. La compañía era más que perfecta. Lo recomiendo para tomar algo con amigos, para trabajar, para una cita de trabajo, para verlo y por supuesto para cenar románticamente. (Mundi, cubano, es su Chef estrella) y no os perdáis las fotos de Jean Marc Manson (www.jeanmarcmanson.com)

El segundo en mi lista en Madrid es sin dudar Un restaurante Llamado Tartan en la c/ General Pardiñas n 56 cuyo Chef y propietario Javier Muñóz Calero es para mí, unos de los mejores jóvenes chefs de la ciudad. Javier ha sabido mezclar y unir sin empachar y sin parecer arrogante ni desconsiderado para los que no sabemos, la base de la cocina francesa, con la innovación artística personal y por supuesto, sus años aprendiendo en Gerona & Cia los secretos de la cocina Catalana. Es una buenísima persona, y eso se refleja en sus platos, en todos y cada uno de ellos. Siempre he pensado que el bien, la bondad y el buen talante que de alguna manera se desprenden de una persona se proyectan irrefrenablemente en su trabajo, en su entorno, en su aura. Lo que no hay que perderse: sus alcachofas fritas, su carrillera, su ceviche o su intensa y perfecta carta de quesos.

Oter Epicure en la calle Claudio Coello 71 es otro restaurante que descubrí hace no mucho y eso que está en pleno barrio de Salamanca. Me gusta su escaparate, me recuerda un poco al de Balthazar en NYC con el marco en rojo, las letras de “Cocina de Mercado” al estilo Bistrot y el pescado del día expuesto como si fuera un zapato de lujo de cualquiera de las tiendas del barrio.

La entrada es muy cogedora, con una barra pensada para satisfacer el aperitivo de los domingos y una sala ordenada, sin excesos pero mucho más que correcta. El servicio bueno, Juan Carlos uno de sus camareros le arranca la sonrisa a casi todos sus clientes, y su maitre Mariano, es atentísimo en todo su trabajo, el capitán de su barco, es encantador y como en los restaurantes de siempre, saluda a sus visitantes por su nombre y te hace sentir como en casa. ¿La especialidad? El marisco, el pescado, el arroz, la cuchara y el cochinillo al vapor con canela. Tiene una carta clásica pero con el gusto y la tranquilidad que la materia prima es de primera. La pasada semana tome unas alcachofas a la sartén exquisitas y el cochinillo. Yo que nunca tomo pan (por esa manía que te me persiguio durante años del peso y la delgadez por fin aniquilada) devoro lo que preparan en su obrador. Además, la merluza a la Gaditana que normalmente para mi el rebozado mata a la presa, se prepara sin huevo y con harina de garbanzo. Perfecto para celiacos. Y de postre? Crepes Suzette…

¿Uno de mis favoritos? ¿Y que considero cuasi perfecto? Arzabal en la calle Doctor Castelo 2. Sin palabras. Perfecto. Carta de vinos, increíble. Carta por copas? Perfecta puedo pedir Camins del Priorat de Alvaro Palacios y me siento como una niña viajando a DisneyLand. Sus dueños, Alvaro y Paco, están al pie del cañón en dos espacios que ya retienen la atención de casi todo Madrid. Y se la merecen. El Arzabal 1 ( es más pequeño, terriblemente encantador y romántico, con mesas de madera (sólo 7) y tiene ese aire a restaurante de película, en el que todo lo que ocurra y salga de la cocina sólo puede ser extraordinario. Y así es, nunca defrauda y aunque vaya sin apetito, termino arrasando con su carta pidiendo de media en media ración. La mantequilla francesa salada (que tenemos en nuestros cursos de cocina y que nos vende Pierre el dueño de Bon Fromage en el mercado de Potosi) que sirven en su cubo de madera original es una delicia, al igual que su pan.

Arzabal 2 (parece más moderno, pero lo es solamente por la pulcritud del espacio, por el orden y por la simetría entre el personal y sus clientes. Yo adoro la mesa alta de 4 que da a la calle con el escaparate dando en los morros. Podría pasarme un día entero de maratón culinario sentada en mi mesa. El resto… Para qué voy a comentar, ir y pedir lo que os coma los ojos, porque todo, todo, todo es excelente. Enhorabuena a estos chicos tan valientes.

Por último, aunque debería hablar de mi caldito en el Hardy o mi cocido madrileño en Botín o de miles de estruendos gastronómicos (en el próximo post avanzaré) que me han cautivado a lo largo del tiempo… Mis dos restaurantes favoritos de España y posiblemente del mundo (y he estado en muchos, muchísimos restaurantes y en todo el globo terrestre): eso sí, habrá que desplazarse hasta Cantabria. A solo 491 km de Madrid. El primero, Casa Calvo en Puente San Miguel; el segundo, Casa Cofiño, en el pueblo encantado de Caviedes.

Casa Calvo tiene una cocina exquisita, basada en la tradición pero en la calidad suprema de la materia prima, la atención personalizada de una familia, un queso imposible de encontrar en ningún otro sitio, sus albóndigas de calamar, sus rabas y bocartes, su pescado, su arroz caldoso, la merluza con salsa de setas o sus famosos escalpines. Y de postre? Cualquiera de todos, son todos caseros, pero mi favorito: la tarta de nueces y yema.

Y finalmente mi queridísimo Casa Cofiño. Sus dueños, una familia al completo, se reparten el trabajo de maravilla. Rubén, que dirige la zona gourmet donde poder comprar aceite del Castillo de Canena o sales del Himalaya, es también el más ilustre bodeguero que haya conocido nunca: su carta de vinos es la mejor que he tenido nunca ante mi ojos, su calidad precio brutal y su selección incomparable. Para mi es el mejor premio que pueda recibir. Su carta de destilados del mundo también es digna de ser estudiada con la capacidad suficiente como para no caer rendidos ante todas las referencias. Y se nota que esta hecho por amor, no por conveniencia. El resto de la carta, muy sencilla: el mejor solomillo de la zona, el mejor cocido Montañes que haya probado (de hecho pido que me traigan los viajeros asiduos varias raciones para mi casa) y para mi, las mejores rabas. Normalmente al postre no llego, pero desde luego su tarta casera de Queso deja sin palabras. Ojala todos los negocios fueran llevados con tanta sencillez y calidad como este restaurante.