¿Qué es Urban Antique? Contestando esta pregunta es sin duda la mejor manera de inaugurar este apartado del Blog. Urban Antique es prácticamente mi día y noche,

la razón de casi todos mis pensamientos, de mis millones de recortes de papel, de esos gastos que justificar de muchas revistas de todo el mundo que a cada momento alimentan mi ínfima experiencia en el mundo de la decoración, los muebles, los cachivaches y el buen gusto.

Fotografía: Federica

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Como ya he contado muchas veces, estudié Literatura, arte y filosofía y quería ser escritora, así que nunca he tenido ningún tipo de formación en cuanto al mundo de la decoración, no tengo un talento especial y tampoco soy ninguna experta, y admiro a todos aquellos que con tanta veneración hoy en día destacan en España como indiscutibles profesionales.

Fotografía: Federica

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Soy hija de una decoradora, de talante veneciano, toscano, florentino, amante de los Medicis, de Murano, de Venini.

Fotografía: Federica

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Y posiblemente por esta razón, he tenido la suerte de crecer aprendiendo de la extraña sensibilidad que desarrollamos los niños cuando algo nos sorprende una y otra vez, y se convierte en una costumbre de la que primero huimos, pero que tras un tiempo de adaptación, reconocemos como una huella de identidad.

Fotografía: Federica

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Nuestra historia es muy sencilla: después de años dedicados a la moda, pensé que sería algo diferente, ya que no me dedicaba a la escritura, investigar un poco más el mundo de los muebles, sobre todo de las piezas únicas francesas, del estilo único Gustaviano, y como lo tímidamente defino: “L Arte povero di Campagna”.

Fotografía: Federica

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Además, Jaime y yo organizamos nuestra boda nosotros mismos y nos fuimos al sur de Francia a buscar piezas especiales, linos antiguos para hacer los manteles, muebles para el jardín, floreros antiguos para las mesas y todo tipo de detalles.

Fotografía: Federica

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Y para más acierto, mi familia por completo vive en Francia, estudié y viví en París y la primera vez que fui a la Provenza (donde todos compramos hoy más mayores) a un mercado en medio de la nada a las seis de la mañana, tenía tan sólo 8 años.

Fotografía: Federica

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Para mi era muy fácil. Y cuando aterrizamos Jaime y yo en nuestro primero Deballage hace ya tres años, pensamos, nos miramos y volvimos a pensar que porqué no intentábamos crear algo parecido en Madrid, nada fijo, no un anticuario (sobre todo porque no tenemos ninguna idea), no una tienda

Fotografía: Federica

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sino Deballages como los hay por todo Francia, con muebles adorables, con historia pero sin elucubrar en periodos, estilos sin ser presumidos, originales y autenticos, con perfume, con recetas para la sencillez y lo extraordinario.

Fotografía: Federica

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Y para mi asombro, la abuela de Jaime, una mujer magnífica e inmutable, una Sueca de 1´80 más elegante que Jackie al sostener su preciosa hija aún bebe… Es y ha sido, una de las mejores decoradoras de España y propulsora de un estilo único lleno de vida. Y nosotros…

Fotografía: Federica

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Bueno, nosotros no sabemos nada más que lo que nos gusta y nos da un vuelco al corazón. Y los principios fueron muy difíciles: selecciones muy equivocadas, piezas raras, grandes y absolutamente fruto del entusiasmo pero de la inexperiencia. Y tuvimos ganas de tirar la toalla, muchas veces la verdad. El fracaso continuo desanima a cualquiera, y más en estos tiempos que todo es tan tan complicado.

Fotografía: Federica

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Hasta que un día Urban Antique se fundió en Federica & Co, y perdimos el miedo a comprar piezas únicas, antiguas, difíciles de encontrar; hasta que un día nuestro camión arrasó con la Provenza, subió al Norte de Bretaña, llegó a Lille, bajó a París, bordeó Cognac, disfrutó en Biarritz, volvió a Lyon, rozó Grenoble y siguió sin destino alguno.
Y seguimos fieles al mismo estilo, todo lo escandinavo anterior al XIX y la querida Suecia. Rumanía, Hungría, Francia, Belgica, Holanda. Mundos que explorar y descubrir: Y cada única pieza, cada sencilla servilleta al vaso más anodino, pasa por una corazonada. No hacemos nada especial, sólo elegimos lo que más nos gusta.
Sencillo, al fin y al cabo, no tenemos ni idea, sólo compramos muebles y los vendemos, que es lo que nos gusta. Y estamos juntos, con los chicos por supuesto. Eso sí, viajamos cada 3 semanas, sin parar, con los minutos contados y nuestro mundo se deshace y se transforma en movimiento cada 15 días. Juntos.